Recreativo

Una final de las que se ganan

  • El Recre recibe al San Fernando con la necesidad de vencer para no meterse en un problema mayúsculo

  • Negredo podrá contar con Malón y Diego Jiménez y alinear un once de garantías

José Carlos Lazo se marcha en velocidad de Waldo en un lance del encuentro que disputaron el Recreativo y el Córdoba B en el Nuevo Colombino. José Carlos Lazo se marcha en velocidad de Waldo en un lance del encuentro que disputaron el Recreativo y el Córdoba B en el Nuevo Colombino.

José Carlos Lazo se marcha en velocidad de Waldo en un lance del encuentro que disputaron el Recreativo y el Córdoba B en el Nuevo Colombino. / alberto domínguez

No hay una forma mejor para representar al fútbol que el círculo. El fútbol es redondo, por los cuatro costados que no tiene. Y, claro, da lugar a lo cíclico, a causalidades que se repiten una vez, tanto en lo positivo como en lo negativo. Anda el Decano en el mismo punto que Bill Murray en Atrapado en el tiempo, que por mucho que se acuesta queriendo despertar en un nuevo día vuelve a levantarse en el mismo punto del que huye. La diferencia radica en el miedo porque el recreativismo teme que el cántaro se rompa de tanto ir a la fuente. Se puede vivir en la tensión de que el equilibrista camine sin caerse por el alambre algún tiempo, pero no hay corazón que resista que el número se alargue más de lo necesario.

Son tres temporadas queriendo jugar en superioridad numérica el sprint final y no parece que en esta ocasión el equipo vaya a contar con el recreativismo de extrarradio. Sí que volverán a empujar los de siempre, los del núcleo de la masa social, los que nunca fallan por más que la tormenta arrecie. Medio Colombino debe ser suficiente para que el equipo sienta el calor, la responsabilidad y las ganas de querer honrar el escudo que defienden más que nunca. Porque ya sí se empieza a hablar de finales con la boca grande, y ya se sabe que detrás de las finales lo que queda, para bien o para mal, es el vacío.

Negredo cambiará de nuevo de sistema para jugar 1-4-4-2 como ante el Córdoba B

El Recre llega sustancialmente mermado al encuentro porque Sergio González y Casado (media defensa titular para Negredo) no podrán jugar por sanción, mientras que Ale Zambrano, Natalio y Mario Marín se caen del cartel por lesión. Suerte ha tenido el cuadro albiazul para las nubes que amenazaban a mediados de semana. La recuperación de Iván Malón y el compromiso de Diego Jiménez, que estará a pesar de arrastrar molestias, permiten a César Negredo confeccionar un once sin inventos. El técnico no quiso desvelar con claridad sus intenciones para no dar pistas al San Fernando, pero todo apunta a que el Recre volverá a saltar con dos delanteros desde el inicio del encuentro.

En frente comparece un San Fernando virtualmente salvado, pero que mantiene desde el encuentro de la ida una cuenta pendiente con el Decano. No gustó en Bahía Sur la celebración recreativista del triunfo alcanzado en el último suspiro, ni la estatua de Ángel López a lo Mbappé. Por ello, los gaditanos no piensan regalar absolutamente nada al Recreativo. Si el equipo de Negredo quiere dar un paso hacia la permanencia, lo tendrá que hacer llevándose un partido que se va a jugar a cara de perro. Tiene la ventaja el combinado cañaílla de poder jugar con red y sin presión, porque su objetivo está prácticamente en el bolsillo y si no lo alcanza, definitivamente hoy tendrá otras tres opciones de conseguirlo. Resulta curioso que la gran esperanza recreativista en el último descenso sea la principal amenaza ahora. Llega Pedro Ríos en un punto álgido, con diez goles y siendo la estrella del San Fernando, así que cuidado porque el jerezano se inventó en Los Pajaritos la última gran obra de arte recreativista en el fútbol profesional.

Con todos estos ingredientes, lo que le espera al recreativismo son otros noventa minutos de infarto, de morderse las uñas, de empujar con el corazón aunque la cabeza invite a otra cosa... Lo importante es que al final el Nuevo Colombino vuelva a exhalar un suspiro de alivio porque no es ni aconsejable ni justo tener que vivir siempre con el corazón en un puño.

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