Un duelo que motiva

  • Lejos de considerar un problema la visita a Melilla, Casquero lo ve como una oportunidad para lograr una victoria de impacto

  • El técnico espera un choque físico y muy complicado

Casquero aprieta y da ánimos a sus hombres durante el encuentro de hace quince días contra el Extremadura en el Nuevo Colombino. Casquero aprieta y da ánimos a sus hombres durante el encuentro de hace quince días contra el Extremadura en el Nuevo Colombino.

Casquero aprieta y da ánimos a sus hombres durante el encuentro de hace quince días contra el Extremadura en el Nuevo Colombino. / josué correa

Un partido complicado o una buena oportunidad. Casquero lo ve precisamente como la ocasión ideal para estrenarse como visitante fuera de casa. El técnico sabe que la afición espera que su equipo despegue de una vez y ofrezca lo que ha atisbado en muchos momentos de la temporada. Melilla, por la dificultad que implica, es una ocasión perfecta para dar ese golpe sobre la mesa.

El técnico huye de las prisas. Sabe que en estos momento la prioridad es ganar partidos mientras se afianza en la construcción del proyecto. "Más que hacer ese partido redondo, lo que busco son los tres puntos", reconoce con claridad. Por ello avisa que el Álvarez Claro "vamos para intentar ganar".

"Ellos juegan mucho a segundas jugadas y con mucho balón directo a Yacine"

Casquero tiró de pedagogía. Tras la decepción que supuso el empate contra El Ejido defendió el trabajo realizado en estos meses. Desde el inicio del campeonato "ha habido muchos empates, pero en varios de ellos hemos estado más cerca de ganar que de perder".

Mañana le espera un rival muy complicado en su campo, donde es difícil arañar puntos. Casquero destaca fundamentalmente que "encaja muy pocos goles". De hecho, en su campo permanece imbatido lo que augura "un partido duro, ante un rival difícil de batir. Lleva años aquí peleando por alcanzar la promoción de ascenso y se hace muy fuertes sobre todo en casa".

Sabe de más que será un choque de mucha pelea y contundencia. El Melilla es un equipo que "juega mucho a segundas jugadas, con mucho balón directo a Yacine; quiere jugar en el campo contrario. A los rivales les está constando contrarrestar eso, porque ellos en cuanto tienen una oportunidad juegan ya directo, y minimizan muchos riesgos en su campo y enseguida quieren meter a muchos jugadores en el campo rival". Como antídoto al fútbol norteafricano el Decano lleva toda la semana trabajando "para intentar tener futbolistas en el campo contrario, para que nos den esa opción de tener ocasiones de gol, no va a ser fácil porque por lo que hemos visto hasta ahora, muy pocos rivales les han hecho ocasiones". Delante tendrá a un rival que "defiende bien, que se sabe replegar también, es un equipo duro, pero vamos a intentar ganar, eso seguro".

Casquero aludió a la pareja formada por Gorka y Boris. Se trata de "dos jugadores que ya han jugado juntos, también porque pensábamos que el rival se iba a encerrar más atrás y esos jugadores iban a tener más protagonismo", aunque abrió la puerta a una variante específica porque "un equipo que juega tan directo a lo mejor necesitamos más gente en el centro del campo para esa segunda jugada, y aprovechar los espacios".

Será el propio partido el que marque el guión ya que "en el último partido jugaron los dos y estuvimos con tres defensas. Siempre que tengo oportunidad juegan, porque son dos jugadores importantes; además Gorka entrena fenomenal, es un chico que se esfuerza al máximo, y creo que va a tener su oportunidad, de inicio solo, o formando pareja con Boris".

El técnico recreativista no elude las críticas ni su responsabilidad tras el empate de la semana pasada contra El Ejido. "Intentamos encontrar el equilibrio, que esos futbolistas que juegan pienso que son los ideales para ganar el partido", asegura. En un ejercicio de reflexión comprende que "la figura del entrenador a veces es complicada, porque yo lo que intento es prever algo que todavía no ha pasado, todo los demás opinan sobre algo que ya hemos visto. Yo veo un escenario, y si puedo a los 15 minutos veo que ha cambiado algo, intento cambiar, pero si no tengo esos jugadores dentro del campo, no tengo más remedio que cambiarlos en el descanso". El fútbol es "como una partida de ajedrez, ellos nos ven a nosotros también, y tratan de contrarrestar".

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