fútbol | Segunda B

Llega con una hora de retraso (2-1)

  • El Decano reacciona demasiado tarde y aunque roza el empate no puede evitar la primera derrota de la era López

  • Las Palmas Atlético se pone 2-0 en una desastrosa primera mitad de los recreativistas

Un lance del Las Palmas Atlético-Recreativo. Un lance del Las Palmas Atlético-Recreativo.

Un lance del Las Palmas Atlético-Recreativo. / Unión Deportiva Las Palmas

Cuando uno abandona el camino claro que le ha dado resultados corre el riesgo de llevarse un sofocón. El Decano de Las Palmas no fue el equipo aguerrido, intenso y competitivo de semanas anteriores. Al menos no lo fue hasta que ya era muy tarde. Fue ese bloque blando y previsible de tiempos anteriores y eso, en esta categoría, significa vulnerabilidad. El Recre se equivocó al cambiar el reloj, entró una hora tarde al partido y cuando lo hizo ya perdía 2-0. Reaccionó después para generar frustración, la de quien sabe que podía haber hecho mucho más si no regala una hora.

Un filial al uso y canario. Dos elementos definitorios claros en Las Palmas para dibujar un rival agradable de ver aunque muy frágil si se le aprieta. El conjunto amarillo fue un fiel reflejo de lo que se esperaba, pero el Decano fue otro. Un contrario dinámico, alegre, sin complejos que ataca sin miedo y que además acompaña el gusto local por el toque de balón no encontró oposición por parte albiazul hasta que fue demasiado tarde. Consciente de ello y de la enorme dificultad que entrañaba un terreno de juego incómodo como el césped artificial cuando no se actúa sobre él con frecuencia la propuesta albiazul fue hacerse fuerte en su pragmatismo para capear el impetuoso fútbol de su oponente hasta encontrar su oportunidad. Pero al hacerlo olvidó en cambio todo lo que le ha hecho crecer en las últimas semanas. No fue capaz de adaptarse. Muy lejos del área contraria, sin presionar con el sentido de partidos anteriores y a remolque todo el tiempo.

El primer reto del partido costó un mundo al Recre. Adaptarse a un campo pequeño, con poco público y en un entorno extraño no fue sencillo. El Decano se sintió incómodo, lo que le impidió tener un mayor control del partido. El primer tramo del duelo fue extraño para este Recre, acostumbrado a tener un mayor protagonismo. El reparto de los papeles ya anticipó que no era un choque como los habitualmente jugados por el Decano de Ángel López. Tocó correr más sin balón, mientras que tras los robos los albiazules las precipitaciones impidieron atacar con más pausa y profundidad.

Durante media el Recre no se acercó al área de Guanche. Ni Lazo ni Núñez lograron desbordar por sus bandas, lo que dejó sin muchas opciones a Boris y Gorka que se vieron obligados a salir del área para entrar en juego. Alejados de la zona de peligro su incidencia fue menor. Necesitaba ganar metros el conjunto onubense. Lejos de eso, cedió cada vez más hasta terminar jugando en su propio campo. El mejor Recre de la temporada fue el que vivió en terreno contrario. Al ceder metros cimentó el desastre. Las Palmas Atlético golpeó una y otra vez hasta que Erik Expósito encontró en el 32 el hueco tras un rechace para adelantar a su equipo. Muy tocado, en una rapidísima contra Benito se deshizo de Julio para fusilar a Marc Martínez y colocar el 2-0 en el 36. La jugada nació en un balón parado albiazul no finalizado.

Con 45 minutos por delante el Decano sabía que su principal argumento para tener alguna posibilidad estaba en su rival. Los mismos elementos que hacen del conjunto canario un equipo peligroso en ataque lo vuelve vulnerable. No es Las Palmas Atlántico un bloque para defender o especular. Si el Recre era capaz de ser el mismo equipo de las semanas anteriores, recuperaba su agresividad y lo encerraba en su campo tendría alguna posibilidad. Lo más complicado era hacer el primer tanto que tornase el rumbo del partido para tener un pilar sobre el que crecer.

Tras tantear en la reanudación la fragilidad de un rival al que ni siquiera le había apretado durante 45 minutos, Ángel López decidió replantear el partido con un cambio estructural. Retiró a Casado y Núñez, muy apagados los dos, y colocó a Domínguez y Carlos Calvo para intentar tomar el mando. Dejó una defensa de tres consciente del riesgo que implicaba. El partido lo exigía.

La mejoría fue considerable, fundamentalmente porque el punto de partida no era muy exigente. En cuanto tuvo la pelota, adelantó sus líneas y se instaló en el campo contrario quedó claro el partido que no iba a ser, el que se había tirado en una primera parte para olvidar. Sus pocas opciones pasaban por hacer un gol que le metiese en el partido. Se lo regaló el filial de Las Palmas en el 82 con un inocente penalti de Stephane. Boris hizo el tanto.

Con diez minutos por delante, el Decano tenía que luchar por lograr al menos un punto. Parras con su expulsión alimentó las opciones albiazules de salvar los muebles. El acoso albiazul se convirtió en un estéril quiero y no puedo, con mucho balón al área sin claridad de ideas. Boris tuvo un lanzamiento cruzado que se marchó rozando el palo y poco más. No llegó a generar las suficientes ocasiones el Recre para evitar ahogarse cuando ya veía la orilla en el horizonte. Es lo que pasa cuando llegas una hora tarde al partido.

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