EL PERSONAJE

"Los andaluces somos más felices, según los indicadores"

  • Antonio Pascual. Catedrático de Estadística

Es un gran conocedor de la realidad andaluza, tanto por el trabajo que realiza al frente del Centro Andaluz de Prospectiva como por su experiencia de 13 años en el Gobierno andaluz, en el que fue consejero de Educación y de Industria. El viernes fue reelegido presidente de la Academia de Ciencias Sociales y Medio Ambiente de Andalucía, primera y única en el ámbito de la comunidad autónoma, que ahora cumple diez años de vida.

Socialista y católico ¿es usted un caso raro?

No soy un caso aislado, somos muchos. La religión entra en el ámbito de lo privado, pero también la vocación política.

¿Los que mandan son conscientes de esa dualidad?

Tanto la Conferencia Episcopal como el presidente del Gobierno saben que hay muchos casos de católicos que son militantes o votantes del partido socialista.

¿La Iglesia puede criticar al Gobierno?

La Iglesia tiene que saber que la capacidad de legislar y de decidir sobre el futuro de todos los ciudadanos de este país, porque así lo han querido ellos, es del Gobierno democrático. Y eso a veces no lo tiene claro la Conferencia Episcopal.

Tal vez con algún que otro caldito...

Creo que el caldito que compartieron Zapatero y el nuncio fue positivo y también creo que en el futuro tendrá que haber entendimiento.

“Confunden pecado con delito”, vino a decir la vicepresidenta.

Mejor no entramos por ahí.

Hablemos de la Academia. ¿Cuida del medio ambiente para no pecar?

Me temo que no entiendo la pregunta...

¿No sabe que Roma ha actualizado los pecados?

Pues no lo sabía, la verdad. Le diré lo que yo creo: hay que respetar a los demás y dentro de ese respeto está el cuidado al medio ambiente.

Como dice la Iglesia: hay que reciclar.

Hay que pensar en nuestros hijos, en nuestros nietos, lo cual tiene mucho que ver con los sentimientos de los católicos.

¿Por qué código ético se rige un estadístico?

Hay un código de buenas prácticas para la UE a que aplican hoy todos los gabinetes que se dedican a las estadísticas públicas y que incluye conceptos como la elaboración del cuestionario y el compromiso de calidad.

¿Siempre hay que creerse los sondeos?

Si están hechos por un buen gabinete, que hay muchos en España, hay que creérselos. Tenga en cuenta que quienes los elaboran se juegan su credibilidad.

¿De verdad que las estadísticas nunca mienten?

Si están bien hechas, con rigor, nunca mienten. Lo que ocurre es que una estadística permite diversas interpretaciones por quien se acerca a ella y eso a veces confunde a la gente.

¿Jugamos a camuflar los datos del paro?

Eso no es posible. La definición de población activa es igual para todos los integrantes de la UniónEuropea. Pero si hacemos una homologación a dos meses de unas elecciones, y coincidiendo con una subida del desempleo, se entiende mal.

¿Los andaluces somos los más felices de Europa?

Hay determinados indicadores que no están aceptados universalmente. Dicho esto, es cierto que, según indicadores de la Unesco, Andalucía está entre las regiones donde los ciudadanos se consideran más felices.

¿Por qué será?

Tiene que ver con las condiciones de vida que, sin duda, aquí son mejores que las de muchas regiones europeas, y eso nos hace sentirnos más felices.

¿Y cómo se mide el grado de felicidad?

En un estudio estadístico serio habría que preguntar sobre ingresos, actividad económica, relaciones familiares, salud, enfermedades depresivas...

¿Cómo andamos de lo último?

En Andalucía el índice de depresiones está por debajo de la media. Tiene que ver con el clima y con nuestra forma de ser.

Nos gusta vivir bien.

En eso los andaluces somos diferentes, quizás porque hemos recibido la savia de muchas civilizaciones y muchas culturas que han dejando aquí lo mejor de ellas mismas.

¿Algún otro indicador de la felicidad?

También habría que preguntar sobre actividades de ocio, lúdicas, colaboración con asociaciones no gubernamentales, nivel educativo...

Ahí andamos regular.

En Andalucía hemos crecido de forma muy rápida en aspectos cuantitativos de la educación. Hace apenas 15 años, cuando yo era responsable de la Consejería, teníamos que luchar contra el analfabetismo y la baja tasa de escolorización en Secundaria. Hemos tenido que crecer para alcanzar la escolarización hasta los 16 años y eso ha supuesto un esfuerzo muy importante.

¿Y ahora?

Ahora hay que centrarse en la calidad, motivar al profesorado y poner los refuerzos necesarios para atender a quienes más los necesitan, y aquí está incluida la población inmigrante.

¿Habría que reconocer al maestro como autoridad pública?

Los casos de violencia en los centros escolares son aislados, según los estudios realizados. No estamos en una situación para nada equiparable a la de Francia o la de Estados Unidos.

¿Qué estadística le gustaría hacer?

Una que arroje que hay plena igualdad de la mujer en salarios, puestos de responsabilidad, en el hogar...

En su hogar, ¿de qué lado se inclinaría la balanza?

Pertenezco a una generación antigua, aunque uno intenta... Mi mujer, que es cargo público en la Universidad de Sevilla, asume las tareas de la casa en mayor medida que yo. Hay que reconocerlo.

¿Usted no hace nada?

Voy siempre a la compra, pongo y quito la mesa... Pero no sé cocinar. En la cocina soy un auténtico inútil.

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