PATRIMONIO

Regreso a Ronda La Vieja

  • Las últimas excavaciones de la ciudad romana de Acinipo descubren termas que compiten con un enorme teatro romano conservado a 1.000 metros de altitud

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Llamados por la imponente construcción que une a la ciudad soñada del poeta Rilke, dividida en dos, quienes llegan a Ronda esperan ansiosos encontrarse con el coloso de piedra, el Puente Nuevo por el que la ciudad del Tajo es conocida en medio mundo. Pero Ronda se debe, mucho antes, a quienes comenzaron a poblar la serranía que lleva su nombre. Y por eso no menos placentera resulta la experiencia de situarse bajo la piedra caliza con la que se levantó el frente de escena del también grandioso teatro con que cuenta la vieja ciudad de Acinipo, en Ronda la Vieja.

Cuando muchas ciudades se afanan en adelantarse al futuro, Ronda sigue excavando su pasado, hurgando en sus cimientos para conocerse mejor a sí misma, y el mejor ejemplo está en Acinipo. Durante los últimos años, varios proyectos arqueológicos están devolviendo a esta vieja urbe romana parte de su esplendor perdido tras su abandono y saqueo.

Situada a unos 18 kilómetros de la actual ciudad, Acinipo se sitúa en una gran mesa caliza, de origen terciario, con unos 1.000 metros de altitud sobre el nivel del mar. Ligeramente inclinada, esta colina tiene una superficie de unas 32 hectáreas. Su clara prominencia sobre la Depresión de Ronda confiere al lugar un claro valor estratégico y de dominio visual de todo el territorio circundante, desde la propia Ronda a buena parte de la contigua Sierra de Cádiz. El lugar disponía, además, de todos los recursos necesarios para que allí pudiera vivir una comunidad de hombres: contra el abrupto paisaje, en sus inmediaciones había agua, tierras de cultivo y animales, y materias primas para la fabricación de útiles de labranza y construcción.

En la actualidad, en Acinipo predominan de forma visible los restos romanos, pero los hallazgos más antiguos en la zona se remontan al Neolítico. Hubo además un primitivo asentamiento íbero allí. Y los últimos hallazgos han desvelado que estuvo ocupada hasta el siglo IV d.C.: “Puede que incluso estuviera ocupada hasta el siglo VII, tres siglos más de lo que pensábamos”, relata Bartolomé Nieto, el director del Museo Municipal de Ronda y coordinador de las excavaciones.

Casi 900.000 euros se han invertido ya en su recuperación, después de muchos años de abandono y decenas de recientes expolios que, incluso en los últimos años, han acabado en subastas ilícitas de algunos restos a través de internet. Pero tres campañas de excavaciones dan para mucho o, al menos, para lo suficiente. Y a la hasta ahora insignia de Acinipo, a su joya de la corona, su viejo teatro, le salen competidores: unas termas y una domus, una casa romana. Ambas son únicas por sus características.

El teatro, con dos pisos en un frente de escena levantado con la piedra resultante del vaciado de su graderío, en el punto más alto de la ciudad, demuestra, por su capacidad, que Acinipo tuvo categoría de civitas o ciudad de pleno derecho latino desde el siglo I a.C. De hecho, acuñó incluso moneda propia, donde aparecían dos espigas de trigo y un racimo de uvas. Acinipo significa “tierra de vinos”. Eso indica su capacidad comercial con otras áreas de la provincia romana, como el Valle del Guadalquivir o la propia costa gaditana.

Las termas suman unos 2.500 metros cuadrados, un patio de entrada y una palestra con reminiscencias griegas. Los arqueólogos pretenden recuperar toda su planta puesto que hay muy pocos casos en toda la hispania romana: “Están muy bien conservadas”, asegura Bartolomé Nieto. Los últimos trabajos se han dedicado a la consolidación del llamado hipocaustum, la zona que permitía calentar las piscinas de agua templada y caliente, aunque se ha descubierto que, tras su abandono en el siglo III, el lugar fue reconvertido en un taller de vidrio, “algo que fue frecuente en la fase del bajo imperio”, apostilla el arqueólogo.

La casa es “una domus propia de una provincia romana de interior, de una provincia alejada, como la Bética. Una vivienda compatible con la actividad agrícola y ganadera de la zona, y por eso tiene grandes áreas de almacén”. Sin que haya datos aún definitivos, parece que podría producir aceite.

Y los arqueólogos ahora pretenden excavar el foro, la plaza pública, para lo que cuentan con decenas de indicios que permitirán localizar esta plaza pública, insignia de las primigenias democracias. Así también se pretenden recuperar las puertas de entrada a la ciudad a través de sus viejas murallas y también construir un centro de interpretación a las puertas del yacimiento. “Porque la investigación, si no se pone al servicio de las personas, no tiene sentido”, se despide el arqueólogo.

Hasta el momento, muchos de los restos hallados en la vieja ciudad, como viejas urnas de tipo funerario, se pueden ver en el Museo Municipal, en el Palacio de Mondragón, en el centro histórico de la ciudad.

> Ruinas romanas de Acinipo. Carretera Ronda-Sevilla, a 18 kilómetros de Ronda, por el cruce de Ronda La Vieja. El horario está sujeto a modificaciones. Antes de la visita se recomienda llamar para su confirmación al teléfono 952 18 71 19. La entrada es gratuita. Museo Municipal de Ronda. Palacio de Mondragón. Plaza de Mondragón s/n. Ronda. Horario: de lunes a viernes, de 10.00 a 18.00; sábados, de 10.00 a 13.45 y de 15.00 a 18.00; domingos y festivos, de 10.00 a 15.00. Precio: 3 euros; estudiantes y jubilados: 1,5 euros.

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