TRIUNFO ESPAÑOL

Palabra de campeón

  • Los familiares de los andaluces revelan las promesas que los jugadores hicieron antes de la Eurocopa. Güiza se casará y Sergio Ramos mostró al mundo entero que su triunfo lo compartía con Antonio Puerta

Pocos apostaban hace sólo un mes porque los 23 hombres de Luis Aragonés se traerían de vuelta a casa la Eurocopa. El escollo, como era tradición, era pasar de cuartos. Pero fue después de los penaltis cuando empezó a cumplirse la promesa que muchos de los jugadores españoles hicieron a los suyos. Ser campeones.

Así lo relata Miguel Reina, histórico portero del Atlético de Madrid y el FC Barcelona y padre del guardameta Pepe Reina, que a pesar de no haber nacido en Córdoba como su padre ejerce como tal y está casado con una cordobesa.  “Lo que prometió lo ha cumplido. Se ha traído la Eurocopa para España. Cuando el árbitro pitó el final, miró al cielo y se lo dedicó a su abuelo, mi padre, Miguel, que fue quien le metió el gusanillo del fútbol en el cuerpo”, cuenta Reina padre. El ex futbolista está además orgulloso de que su hijo paseara la copa por el estadio vienés con la bufanda del Córdoba al cuello. “Era un regalo de los dueños del hotel Colón en Córdoba, que son amigos nuestros. Me pidieron entradas para la final, pero era muy difícil conseguirlas y no me comprometí a nada. Al final, a través de los padres de Carlos Marchena conseguí una y se la di al hijo del dueño del hotel. En agradecimiento, cuando terminó el partido y Pepe se acercó adonde estábamos nosotros, el chico le regaló la bufanda del Córdoba. La ha paseado delante de las cámaras de todo el mundo, eso sí que es un orgullo”, cuenta emocionado el padre del portero titular del Liverpool.

Con emoción contenida habla de la gesta de su hijo Isabel, la madre de Carlos Marchena. Es mujer de pocas palabras y menos si el interlocutor es un periodista. “A mi hijo no le gusta que hable con los medios”, antepone tímidamente. En ese momento, y por enésima vez durante la Eurocopa, aparece en un canal cualquiera en directo un reportero que glosa las bondades de las rosquillas de la abuela de Iker, el último hallazgo mediático para los programas de televisión. “Yo no entiendo mucho de fútbol pero Carlos está muy feliz y también su padre y yo”, dice Isabel. La madre de Marchena tenía su promesa particular en cada partido de la selección:encomendarse al Jesús Cautivo de las Cabezas de San Juan (Sevilla), localidad natal del jugador del Valencia. Con intervención divina o sin ella, lo cierto es que el central, uno de los hombres más cercanos de Aragonés, ha hecho una Eurocopa en la que se ha crecido en cada jugada.

El domingo 29 de junio fue una noche de promesas y, sobre todo, de gestos que significan mucho ante una audiencia mundial de 300 millones de espectadores. Como el protagonizado por Sergio Ramos. Nada más concluir el partido, el  ex sevillista y ahora madridista se quitó la camiseta de la selección y mostró al mundo entero que eran 23 y uno más. Lucía una camiseta con la leyenda “Siempre con nosotros” sobre una fotografía del desaparecido canterano Antonio Puerta. Ramos cumplió también aquello que se prometió a sí mismo. Recoger la medalla con esa camiseta en lugar de la reglamentaria y ello pese a que miembros de la organización le intentaron persuadir de que en el saludo oficial era mejor lucir la roja. “Se me saltaron las lágrimas en ese momento. Fue un detalle precioso. Pero es que Sergio es así de generoso y de espontáneo y todo lo que hace, lo hace de corazón. Puerta y él eran amigos, muy amigos”, relata Juan Luis Angulo, presidente del Camas, club donde Ramos  empezó a dar sus primeros toques. No en vano, Puerta participó en la fase de clasificación de la Eurocopa. Su única vez como internacional fue el 7 de octubre de 2006 contra Suecia y con la roja lucía el dorsal 15, que desde entonces luce su amigo Sergio. Otro de esos homenajes que pasarán a la historia fue el protagonizado por Andrés Palop, portero del Sevilla y tercer portero de la selección. Cuando subió a recoger la medalla de manos de Michel Platini lucía la camiseta con la que Arconada, su ídolo, jugó la final de la Eurocopa de 1984 contra Francia.

Pero entre los andaluces llamados por Luis Aragonés para disputar esta Eurocopa histórica había más promesas. Algunas sirven incluso de inspiración para una comedia romántica. Dani Güiza, autor de dos goles en este torneo, le prometió a su pareja y representante, Nuria Bermudez, que si se convertía en campeón se casaba con ella. Lo confirma Pepi, madre delantero jerezano. “Sí, sí. Casarse se casan. Él se lo ha prometido y él se casa. Ahora tendrán que esperar y coger cita”, afirma mientras manda a callar con un “chiquillo estate quieto” a un pequeñajo que no para de gritar  junto al teléfono. Es Christian, el hijo mayor de Güiza, fruto de su primera relación y quién sabe si futuro crack de la selección española. “Es muy chico, sólo tiene cinco años. Pero cuando ve a su padre en el campo siempre grita: mira mi papa, mira mi papa”. Pepi dice que a ella Dani no le ha prometido nada especial, pero que no hace falta “porque mi niño siempre tiene muchos detalles con nosotros”, apunta rápidamente. La misma opinión tiene Manuela de su hijo Juanito, el gaditano capitán del Betis. “Mi hijo es de poco hablar, pero se porta muy bien con nosotros. Lo que seguro que va a hacer es descansar unos diítas aquí en la playa con nosotros, en Sanlúcar y en Cádiz”, explica Pepi, que espera para finales de año el nacimiento del segundo hijo del futbolista. Al igual que Pepe Reina, que será padre por segunda vez de una niña. La fiesta, sin embargo, no ha sido completa del todo, ya que Nuria, la pareja de Güiza ha perdido el hijo que esperaban.

El Mundial de Suráfrica, en 2010, servirá para renovar promesas. Y quién sabe si para entonces Güiza esperará otro niño como premio por ser Campeón del Mundo.

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