DEL AUTORITARISMO AL DESPOTISMO ILUSTRADO

El Alcázar de Sevilla: testigo de muertes, enlaces y comercio

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Desde que el primer Califa andaluz Abd al-Rahman III decide edificar su Alcázar en el año 913 sobre un antiguo asentamiento romano, el palacio real de Sevilla ha sido escenario de numerosos acontecimientos que han marcado el devenir de la historia de España. Tras la Reconquista en 1248, este edificio característico del arte mudejar, fue alojamiento del rey Fernando III El Santo, que murió allí, tomándose por costumbre ser hospedaje de los sucesivos monarcas. De hecho, es la residencia de Juan Carlos I cuando visita la capital andaluz. Sevilla fue el escenario de uno de los acontecimientos más importantes de la biografía personal del Emperador: su matrimonio con su prima la princesa Isabel de Portugal. “Se celebró en el Alcázar el 11 de marzo de 1526. La princesa llegó diez días antes y fue recibida con fastos por. La ceremonia, se celebró por la noche porque, cuentan las crónicas de la época, que nada más verla el monarca quedó prendado de la belleza de la princesa, que entonces tenía 23 años”, apunta Antonio Rodríguez Galindo, alcaide del Alcázar. El siglo XVI proporcionaría al Alcázar el mayor enriquecimiento conocido en su historia. Los grandes bienes llegados a la ciudad durante los años de la intensa actividad comercial con Indias aumentan considerablemente los ingresos y permiten la ejecución de importantes obras.

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