Los votos de las autonómicas remueven el panorama municipal

  • La extrapolación de los resultados de las elecciones andaluzas a las municipales 'acercan' a PSOE y PP en Isla Cristina, Ayamonte, Cartaya, Lepe o Moguer y alejan a los populares de Punta y Gibraleón

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El Partido Socialista de Huelva comenzó la campaña de los comicios autonómicos 2008 con siete focos alumbrando a su cabeza de lista, Cinta Castillo. El resultado fue la pérdida de un escaño. Por el contrario, el Partido Popular ganó un parlamentario con el alcalde de Huelva encabezando la oferta electoral, de tres a cuatro. Mientras, Izquierda Unida, que no tenía representación por Huelva, rompió el maleficio y colocó a Diego Valderas en el hospital de las Cinco Llagas, de donde había salido malherido después de que llegara en 1994 a presidir el Parlamento.

El mapa político de Huelva, votos aparte, gana en variedad. A los referentes clásicos y veteranos del popular Pedro Rodríguez y del socialista Javier Barrero, ambos de hoja perenne, se une ahora el político bollullero Diego Valderas, que ha rentabilizado como nadie sus ahorros y su particular TAE en el banco autonómico.

Los tres han hablado de buenos, !qué buenos!, excelentes resultados. Ahora quedan por delante tres años de tranquilidad hasta los comicios municipales de 2011. Por lo tanto la última referencia de voto que resta procederá del 9-M.

Los socialistas obtuvieron en los últimos comicios municipales 113.160 votos por 80.793 del PP, 24.031 de IU y 18.150 del entonces existente PA. Con estos datos en la billetera electoral, el PSOE se hizo con las plazas de Punta Umbría, Gibraleón, Ayamonte, Isla Cristina…, amén del sesenta por ciento de los alcaldes y la mayoría absolutísima en la Cámara provincial. Luego con el préstamo de IU conseguiría Bollullos y Aljaraque. Así hasta completar una buena tarta municipal.

Sin embargo, el PP canjeaba sus papeletas electorales por unas piezas que los socialistas codician desde ya no se sabe cuándo: Huelva, cada vez más esquiva; Moguer, que vuela con Volante; Lepe y La Palma, feudo histórico de Lagares.

Izquierda Unida se conformaba con plazas menores como Cortegana y con aguarle la fiesta al bollullero Carlos Sánchez, y a José Martín, que pasó de pasar la luna de miel en Aljaraque, curioso lugar para una cosa así, a reinar en la corte del ladrillo visto.

Nueve meses después de esta cita llegó el parto de los comicios autonómicos y las generales. Del paritorio electoral salieron los socialistas con 138.737 votos; los populares con 94.189 papeletas; IU con 20.258 y los andalucistas con 7.091. Las sensaciones eran buenas para todos excepto para Coalición Andalucista.

Pero si extrapolamos los resultados autonómicos de 2008 a unas elecciones municipales muchos se llevarían una sorpresa. Unos se darían cuenta de que el parte meteorológico anuncia nubarrones, caso del PP en Punta Umbría y Gibraleón, por ejemplo. Otros descubrirían que 'otra Isla' es posible, caso del PP en la patria de Usisa; y los menos, IU, se dedicarían a romper mayorías en Aljaraque, Bollullos y hasta Huelva capital.

En Aljaraque se da una circunstancia curiosa. Tanto el PSOE como el PP suben en votos autonómicos e IU baja. En este caso, el alcalde, José Martín, no se despega de su opositor David Toscano. El nuevo paisaje deja un empate a ocho hipotéticos concejales. Otra vez IU debería deshacer el resultado.

El caso de Isla Cristina sirve para dar un disgusto a la exultante María Luisa Faneca. El PSOE pierde votos con respecto a la anterior cita municipal, hasta seiscientos; y el PP consigue 2.500 más que entonces. El Ayuntamiento quedaría con un diez a siete favor de los concejales socialistas.

Gibraleón va cambiando de tendencia irremediablemente, parece, para el PP. Y Moguer, el paraíso perdido de Jiménez, obraría el milagro de nueve concejales para el PSOE y ocho para los populares.

Otro de los pueblos que encontraría el PP a tiro sería Cartaya. Con los datos del 9-M Juan Antonio Millán conservaría una vez más la mayoría absoluta pero los 3.807 votos socialistas (de Chaves, en esta ocasión) le darían nueve concejales (actualmente tiene 11) por los 7 del PP (posee dos) y uno de IU.

Parecido panorama se presenta en Palos, aunque con el signo cambiado. Los 2.092 votos del PSOE le haría subir hasta los siete concejales y los 1.964 del PP llevarían a Carmelo Romero a la oposición con seis sillones municipales. Mal descubrimiento para el popular palermo, acostumbrado a disfrutar de mayorías absolutas .

Lo de Francisco Bella en Almonte es de premio. El alcalde, que también acudía esta vez a las urnas como candidato al Senado, aumentaría su holgada victoria municipal. Los 7.010 votos le auparían a los quince concejales (cuenta con 14), el PP pasaría de tres a cinco, con 2.723 votos e IU con uno. A esta empatía (identificación mental afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro, Almonte se entiende) de Bella con su pueblo se une la papeleta al Senado, donde 7.348 almonteños marcaron su casilla. Un buen premio para su ego y una inyección de adrenalina para su futuro político si lo ve con amplitud de miras, que se dice ahora.

En La Palma, las autonómicas mitigarían las pocas expectativas de gobierno que tienen en el PSOE. Al convertir los votos autonómicos en municipales, el PSOE conseguiría siete pero sin achuchar a Lagares, que va bendecido al Congreso después del Senado.

En Aracena, el PP multiplicaría sus apoyos y llegaría a cuatro concejales (tiene uno) aunque sin inquietar a Manuel Guerra (con ocho inamovibles).

Valverde vuelve a apostar por su alcalde, José Cejudo. El PSOE con 5.020 votos revalidaría los doce concejales por los cuatro del PP y el solitario de IU. La empatía valverdeña con Cejudo es parecida al caso almonteño de Bella. Cejudo también iba para senador del reino y se metió en el bolsillo otros 5.071 votos de los llamados personales.

Los casos del PP en Lepe y Ayamonte confirman la tendencia general de este partido en las zonas costeras. Los populares leperos vencen al PSOE. 5.910 votos contra los 4.130 socialistas. Los populares llegarían hasta los doce concejales y el PSOE a nueve. En Ayamonte, el PP doblaría los tres concejales que tiene ahora y pasaría a seis. Los socialistas ganarían dos, se irían hasta los diez e IU se quedaría con uno. Los votos de Pepe el de la Punta irían al zurrón del bipartidismo.

Recomendación: Estas escenas están rodadas por especialistas y en muchos casos son pura ficción electoral con los datos reales en la mano.

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