Hay días que los vecinos esperan hasta cinco horas a que llegue el médico

  • Desde el pasado verano la regularidad se ha roto en el consultorio del pueblo. Los pacientes dicen que ya casi ningún día abre a las ocho de la mañana

"Lo del consultorio es un cachondeo". Así resumió ayer José Calero, un vecino, el malestar que existe entre los vecinos de Berrocal con el servicio del Consultorio de Salud del municipio. "Pero, nada tiene que ver con el médico; él no tiene culpa, nos atiende estupendamente; tanto él como el enfermero. Claro, que llega cuando puede o cuando le dejan las urgencias. Mientras tanto, ya sabemos, toca esperar", subraya el vecino.

La indignación es evidente entre la población de Berrocal. Ayer el médico llegó al consultorio sobre las doce y media de la mañana, ya había una quincena de personas esperando pacientemente. La sala, llena. Unos minutos antes Trinidad Ruiz se había ido, "ya no espero más, me apaño con las medicinas que tengo, ya vendré mañana". Explica que esto es lo normal ahora, "vienes al consultorio pero no sabes cuando va a llegar el médico. Te dicen que sobre las doce, las doce y media, la una..., cuando le dejen las urgencias". La chispa en el pueblo saltó el pasado viernes cuando el consultorio amaneció cerrado a cal y canto y nadie sabía si iba a llegar o no el médico. No había cartel alguno como en otras ocasiones. Los pacientes desesperados acudieron al Ayuntamiento, donde el alcalde Juan Jesús Bermejo, tras hacer algunas gestiones por teléfono, comunicó que llegaría al final de mañana y que no se había avisado porque no había dado tiempo.

A partir de ahí surgió la movilización vecinal, se tomó la decisión de empezar a recoger firmas porque "en el consultorio no tenemos ni libro de reclamaciones", asegura otro vecino, Juan Prieto. Primero, porque decían "que no nos correspondía libro; que teníamos que ir a Zalamea a reclamar. Al parecer, esta mañana ya estaban diciendo que habían traído un libro". Todos están dispuestos a firmar "donde haga falta".

Los vecinos cuentan ejemplos tan ilustrativos, como una vecina que explica que "puedes aguantar con el niño toda la noche con fiebre, porque tampoco es para ir de urgencia, pero al día siguiente lo primero que quieres hacer es ir al médico. Pero quieres ir a primera hora, no que se pase la mañana esperando a ver a qué hora va a llegar o sí llega".

Hasta ahora esta situación era esporádica pero desde el verano se ha convertido en habitual. El médico ya casi nunca está en el consultorio a primeras horas de la mañana. Y esto es lo que va a seguir sucediendo, al menos, hasta el próximo 8 de enero, pues el médico estará de vacaciones hasta ese día y, por tanto, el consultorio será atendido por alguno de los compañeros del Distrito.

Si esta situación ya disgusta a los vecinos, lo peor llega con el tema de las Urgencias, a partir de las tres de la tarde, cuando se supone que entra en funcionamiento el servicio de 24 horas con base en Zalamea, pueblo que está a media hora de Berrocal. Carmen García comenta como ejemplo que el pasado domingo su nieta tenía diarrea y los padres la llevaron a Zalamea. "Allí se encontraron con el consultorio cerrado, porque el médico había salido. ¿Cómo puede ocurrir esto? ¿Y si llega a ser un caso más grave? Estamos indefensos".

La ambulancia es caso aparte, "para que contar, eso da unos saltos que como vayas un poco regular es mejor que no vayas a ningún sitio", comentó ayer uno de los pacientes en la consulta. La cuestión es que los vecinos de Berrocal han visto deteriorarse su servicio sanitario en los últimos quince años. Entonces el médico vivía en el pueblo. Cuando éste desapareció, el Ayuntamiento compró una ambulancia, que también dejó de funcionar porque la propia normativa.

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