El mal tiempo obligó a regresar al Santo Entierro de Moguer

  • Apenas media hora después de hacer su salida los tres pasos del Sábado Santo se vieron obligados a suspender su desfile · Solemnidad en las procesiones de Ayamonte, Isla Cristina y Almonte

El Sábado Santo se vio enturbiado en Moguer, localidad donde los tres pasos que hacían su estación de penitencia regresaron al templo ante la amenaza de lluvia apenas media hora después de hacer su salida.

Pero antes, la climatología respetó la madrugada.

Ayamonte guarda un especial recuerdo, ancestral, con el Viernes Santo y su madrugada. Este año en el que los cielos jugaron alguna mala pasada a las cofradías de la Puerta de España el pueblo no estaba dispuesto a perder su esplendor.

El Viernes Santo por la noche hicieron estación de penitencia dos hermandades, clásicas y de copete, la Hermandad del Descendimiento de la Cruz, Santo Entierro de Cristo y María Santísima del Mayor Dolor. Su salida, a las nueve de la noche en medio de una gran espectación popular deseosa de contemplar a su hermandad por las calles de la localidad fronteriza, donde llegan cada año muchos vecinos lusos. El templo de las Angustias fue testigo fiel y silencioso de la salida procesional.

Un poco después sería el Cristo de la Vera Cruz el que mostraba su fuerza cristiana y cofrade por las concurridas calles ayamontinas. Partió del templo de San Francisco a las diez de la noche este segundo Santo Entierro de Cristo y María Santísima en la soledad.

Una vez más Ayamonte celebró su particular entierro del Salvador aunque por partida doble, una 'competencia' que resulta ya un clásico de la Semana Santa en la provincia de Huelva. (Benito Mena)

Muy cerca de Ayamonte, en Isla Cristina, el Viernes Santo puso un broche de oro final a los desfiles procesionales, un día importante para el mundo cofrade isleño. Dos hermandades realizaron su estación de penitencia desde la parroquia de los Dolores acompañadas por numerosos fieles isleños que no quisieron perderse las salidas, plenas de momentos de gran belleza y que desafiaron al mal tiempo, el viento y el frío, que apareció sobre todo en las dos últimas horas del recorrido.

Inició los desfiles la cofradía de la Vera Cruz y el Santísimo Cristo del Amor, Nuestra Señora de la Piedad y el Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo. Sin duda, dos de los pasos más bellos de la Semana Santa isleña.

El primero recoge a Jesús en los brazos de su madre. Junto a la cruz, San Juan Evangelista, San José de Arimatea y Nicomedo. Una estación que contó con la participación musical de la banda de cornetas y tambores de los Santos de Maimona. El estreno principal, los candelabros del paso de Misterio.

El segundo paso, el del Santo Entierro, el gran paso insigne de la Semana de Pasión de Isla Cristina, una obra de arte del onubense José Oliva, donde se puede contemplar a Jesús en una urna soportada por cuatro ángeles.

La hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, la más joven de la Semana isleña, pues aún no cuenta con cuarenta años, procesionó en silencio. Cerró el cortejo la Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental y Cofradía del Santísimo Cristo de la Vida y Nuestra Señora de los Dolores. Un desfile sobrio y señorial donde destacaron las treinta cruces que suceden al paso del Cristo en medio de un silencio sepulcral. (Quinaldo).

En Moguer, el tiempo ya dio una tregua desde la tarde del Jueves Santo que se repetiría en la madrugada del Viernes. Ni el frío desanimó a los moguereños para ver a la hermandad que realiza estación de penitencia, Padre Jesús, que procesiona con dos pasos desde la Capilla de San Sebastián, conocida como Capilla de Jesús.

Sólo con la luz de la luna llena y los cirios de los nazarenos y los candelabros de los pasos, a las 4 de la madrugada en punto y con tres golpes de llamador la misma puerta se abría para dar inicio a la procesión. Primero la imagen de Padre Jesús con la cruz a cuestas ayudado por Cirineo, y detrás la Virgen de los Dolores bajo palio en una emocionante salida por las justas dimensiones de la puerta principal del templo. La imagen del Nazareno iba acompañada por la banda de cornetas y tambores de Nuestra Señora de la Piedad de Salamanca, mientras que el palio iba acompañado por los sones de la banda de la escuela municipal de Música de Moguer.

Emocionante fue también un año más la salida desde la iglesia parroquial de los pasos de la hermandad de la Vera-Cruz que procesionan en Moguer en la noche del Viernes Santo.

Dos pasos recorrieron las calles de la localidad juanramoniana en la noche del Viernes Santo, el Crucificado de la Vera-Cruz, acompañado de los sones musicales de la banda de tambores y cornetas Cristo de la Expiración, de Huelva, y la Virgen de la Soledad bajo palio, a la que acompañaba la banda de música de Gines.

Ayer sábado por la tarde comenzó su estación de penitencia el Santo Entierro moguereño. Tres pasos llenos de esplendor: el del Cristo de la Misericordia, el Santísimo Cristo de la Paz Eterna la Encarnación en su Soledad acudieron a su cita, puntuales, a las siete y media. Pero el mal tiempo les obligó apenas una hora después a regresar a su templo. (Cayetano Burgos).

Puntual a su cita del Viernes Santo en Punta Umbría aparecía el Santo Cristo del Mar por la puerta de la capilla de Lourdes. Una muchedumbre esperaba a las puertas del templo y más allá de la Cuesta de los Dolores hasta la plaza donde se encuentra la Torre Almenara. Con el crucificado en la cuesta de la calle Lepanto, cruzaba la Virgen de los Dolores el dintel de Lourdes luciendo nueva mantilla, donada por Manuela Flores, y esmeralda en el rostrillo.

El paso de palio recibía las primeras saetas y se internaba en la calle Ancha, a través de centenares de devotos que se agolpaban para ver a los titulares de la única hermandad puntaumbrieña. Acompañando a María Santísima de los Dolores en su estación de penitencia, una joven Banda de Cornetas y Tambores de la Escuela Municipal de Música entonaba la marcha que marcaba el paso a los costaleros. El Cristo comenzaba la carrera oficial en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, donde se situaba el palco de las autoridades locales.

En la calle Montemayor le llovían pétalos de rosa a las imágenes y Encarna Rodríguez entonaba saetas desde la casa de Paco 'el Caena'. Finalmente el paso de palio entraba en Lourdes hacia la 1.30 horas con centenares de fieles ocupando la capilla. (J.L. Galloso).

Otro de los pueblos que celebra con especial devoción la jornada del Sábado Santo es Almonte. La Hermandad de Nazarenos, Santo Entierro y María Santísima en su Soledad realizó una hermosa estación de penitencia. Esta hermandad cierra el ciclo procesional en la localidad marismeña que ha transcurrido con normalidad pues sólo el Cautivo sufrió las inclemencias meteorológicas aunque ya en los tramos finales de su recorrido.

La Hermandad del Santo Entierro almonteña es la más antigua y así lo acredita un documento fechado en 1582 y que hace pensar que ya existiría desde antes. Esta Hermandad tiene como hermanos mayores honorarios a Sus Majestades los Reyes y aún conserva el mismo nombre que tenía en el siglo XVI. A las cinco de la tarde partió la Cruz de Guía del templo para hacer un largo recorrido que no pasa por la Plaza de la Virgen del Rocío.

La Hermandad que procesiona al Cristo Yacente ha contado este año con la presencia de veinticuatro costaleros y la compañía musical de la banda de Nuestra Señora de las Nieves, de Sanlúcar la Mayor.

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