Almonte

Un perito ve compatibles las huellas del piso con las de Medina

  • Concluye que el asesino calzaba un zapato que le quedaba grande cuando ejecutó a las víctimas

Fotogramas de las cámaras de seguridad del supermercado en el último instante en que grabaron a Medina, donde se observa su forma de caminar. Fotogramas de las cámaras de seguridad del supermercado en el último instante en que grabaron a Medina, donde se observa su forma de caminar.

Fotogramas de las cámaras de seguridad del supermercado en el último instante en que grabaron a Medina, donde se observa su forma de caminar. / h. información

El podólogo forense Pablo Martínez-Escauriaza, perito de la acusación particular ejercida por la familia de las víctimas, Miguel Ángel Domínguez y María, defendió ayer ante el tribunal del jurado su informe centrado en el estudio de la forma de caminar del acusado del doble asesinato, Francisco Javier Medina, y la comparativa con las pisadas impresas en sangre en la escena del crimen, un estudio en el que concluye que las huellas ensangrentadas del piso de la avenida de los Reyes "son compatibles" con las del presunto autor de los hechos luctuosos acontecidos el 27 de abril de 2013.

El experto, cuyo estudio refrenda científicamente y con distintos experimentos el informe de las pisadas realizado previamente por el perito Juan Hellín, explicó en la sala que es muy significativo que el talón de las zapatillas de deportes que calzaba el autor de los crímenes no quedara impreso completamente en ninguna de las huellas que él analizó en su investigación. Esto atiende, desde su punto de vista, a que el asesino de padre e hija se había calzado un 44,5 para cometer el acto criminal, pero "este número no se corresponde con el de su pie".

El doctor en Podología Forense analizó en primer lugar la forma de caminar de Medina a través de las últimas imágenes que captaron las cámaras de seguridad del supermercado en que trabajaba en la noche del crimen. El acusado calza un 42. Explicó a la defensa que, pese a que en las imágenes no se le observa con el mismo calzado y que los sujetos que utilizó para el estudio tampoco llevaban unas deportivas como las que utilizó quien ejecutó a María y Miguel Ángel, el experimento es válido para entender la forma en que un pie del 42 actúa dentro de un zapato dos tallas superiores.

Con estas imágenes del circuito cerrado de televisión en las que se ve caminar a Medina, el doctor llega a la conclusión de que el acusado "tiene una forma de caminar única dentro de la normalidad" pero se apoya más en el lateral externo del pie, un patrón que se repite en la escena del crimen aunque mucho más acentuado.

De hecho, una de las cuestiones llamativas del sangriento escenario es que el asesino "deja caer el peso en el antepié", con una gran profusión de la puntera del zapato en las huellas y la constante ausencia de impresión del tacón. Esto es, estima, una querencia lógica de un ser humano que calza un zapato que le queda grande para mantener el equilibrio, especialmente en un contexto de lucha como éste. Así, descartó que el asesino fuera de puntillas y puso de manifiesto que, curiosamente, tampoco se marca el talón en las pisadas relacionadas con la maniobra de arrastre (hacia atrás) del cuerpo de Miguel Ángel a la habitación. "No sé si el acusado es o no es el asesino, pero sí que es compatible con él", sentenció.

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