Una odisea para viajar a la Sierra

  • Una pareja de discapacitados se ve obligada a tomar un taxi desde Huelva a Cortegana · El tren para el que tenía billete no pudo partir y no se le permitió subir al autobús de sustitución porque estaba inadaptado

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Viajar, a veces, puede convertirse en toda una odisea. Y si uno no tiene la misma libertad de movimiento que el común de los mortales, la cosa puede ser aún peor. La situación que ha vivido recientemente una pareja de discapacitados que reside en la localidad gaditana de San Fernando da buena fe de ello.

Ángel Aneiros tiene 37 años. Hace nueve, un accidente de moto dejó a este pontevedrés sin equilibrio, estabilidad ni reflejos. Aunque puede caminar en entornos muy controlados, como su domicilio, para moverse por el mundo el gallego necesita usar una silla de ruedas. Ángel conoció a Cristina Reyes, su pareja actual, el pasado mes de febrero en el centro de discapacitados de San Fernando. Cristina Reyes, sevillana de 27 años, padece ataxia desde la pubertad, una enfermedad que afecta a la coordinación y que la obliga a utilizar un andador para caminar. Ella llevaba ya cuatro años en el centro de discapacidad cuando vio a Ángel por primera vez. Se enamoraron.

Ángel y Cristina nunca se habían dado un respiro más allá de las fronteras de la localidad isleña. Ella vio una oferta publicitaria referente a un hotel "adaptado en la Sierra de Huelva, concretamente en Cortegana; como no conocíamos la zona y el hotel nos pareció bueno", contrataron un paquete de fin de semana el pasado mes de octubre.

Compraron los billetes de tren para viajar en vagones adaptados a sus necesidades. El periplo comenzó sin ningún problema. Al llegar a la capital onubense, la cosa se torció. Tenían que hacer transbordo de un tren a otro en la estación de Zafra. "Fuimos a la ventanilla a recoger los billetes y ya nos dijeron que el tren que nos dejaría en Cortegana no estaba adaptado para discapacitados y que nadie se hacía responsable de lo que nos pudiera pasar". Aún así, la pareja decidió subir al tren "bajo nuestra responsabilidad".

Unos minutos más tarde, el personal de Renfe les informaba de que el ferrocarril no iba a partir a causa de un fortuito corte en la vía. El gallego y la sevillana pusieron una reclamación. La empresa, no obstante, dispuso para los pasajeros un autobús de sustitución que les trasladaría a la Sierra onubense.

La sorpresa para Ángel y Cristina fue que "no nos dejaron subir". La damnificada relató que el conductor del vehículo "nos prohibió que nos montáramos porque no estaba adaptado para Ángel, que va en silla de ruedas", y les espetó que "esperáramos al siguiente tren sin darnos la posibilidad de que alguien nos ayudase a subir; en ese momento sentimos impotencia, rabia, indignación".

La pareja no barajó como sensata esta opción porque "íbamos a llegar demasiado tarde a Cortegana" y el siguiente ferrocarril partía cuatro horas después y "como todos los de Huelva a la Sierra, no estaba adaptado tampoco".

Decidieron viajar en taxi. El coste, "casi 300 euros". Una vez en Cortegana, Cristina y Ángel disfrutaron del fin de semana que merecían desde hacía meses. "Nos ha encantado el pueblo y toda la zona, nos lo hemos pasado muy bien". El domingo, regresaron a Huelva en taxi otra vez, "no nos fiábamos de que nos hicieran lo mismo". Otros 300 euros.

La reclamación a Renfe surtió efecto y "nos devolvió el dinero del billete, pero no del taxi de ida". La pareja ha perdido las ganas de volver a viajar, a pesar de que la estancia en la localidad corteganesa fue inolvidable. Ambos quisieron denunciar esta odisea y transmitir el mensaje a la ciudadanía de que "todos somos seres humanos, a pesar de las circunstancias con las que nos toque vivir, y, si todos ponemos nuestro granito de arena y nos ayudáramos unos a otros, la vida sería más fácil de sobrellevar".

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