La montanera del cerdo ibérico será caótica por la falta de animales

  • Las dehesas no se ocuparán tras la decisión de muchos ganaderos de deshacerse de marranos, al ser incapaces de costear su cría · Asaja alerta del peligro existente en el manejo tradicional del cerdo

La crisis económica no perdona a ningún sector. Tampoco al del cerdo ibérico, que en la provincia ha venido siendo uno de los pilares económicos, tanto en lo que se refiere a generación de empleo como en su contribución al PIB. Los productores asociados a la organización Asaja avanzan que este año la montanera (forma tradicional de alimentación en las dehesas) será "caótica" porque no hay suficientes cerdos para ocupar las hectáreas de dehesa con las que cuenta la provincia de Huelva. También las oficinas comarcales agrarias de la Sierra han detectado una importante caída en las inscripciones del censo de cerdo ibérico.

Esta circunstancia puede llegar a introducir cambios importantes en el sector y en el sistema de producción tradicional que viene caracterizando la exquisita calidad de los jamones, paletas y chacinas ibéricas. El presidente de Asaja, José Luis García-Palacios, explica que los animales que tienen ahora los ganaderos de la provincia no son suficientes para llenar las dehesas. En los primeros meses de cría, muchos de ellos decidieron deshacerse de los marranos porque se veían incapaces de costear la cría de los animales. "Algunos ganaderos han llegado a matar camadas enteras y otros se los quitaron de encima en cuanto tuvieron oportunidad". Así hace meses que se vendieron cientos de miles de crías a Portugal, donde está bien cotizado el animal de apenas arroba y media, como producto estrella en Navidad, son los típicos tostones, y se estuvieron pagando a unos 18 euros la pieza.

Esto ha abierto las dehesas onubenses a las grandes empresas. Ya se habla de que se están contratando campos para criar cerdos cruzados de ibérico, que se terminarán de engordar en otros lugares del país y que después saldrán con la calidad de ibérico de otra zona de producción.

García-Palacios alerta de que estas prácticas pueden poner en peligro el sistema tradicional de manejo del sector del cerdo ibérico onubense, que es de una alta calidad pero que, en los últimos tiempos, no logra alcanzar el precio mínimo para hacer rentables las explotaciones. Así, recuerda datos dramáticos como que la arroba de ibérico puro de bellota se pagó el invierno pasado a 16 euros cuando en el año 2005 la arroba de ibérico de pienso costaba entre 21 y 22 euros.

Sin duda las dificultades que tuvieron los productores a finales del año pasado en los mataderos también han pasado factura. Primero se encontraron con que los costes de las explotaciones se habían disparado y cuando llegó la hora de la matanza de los animales, el precio de la arroba de ibérico cayó hasta el punto de que costaba más llevar al animal hasta el matadero que el dinero que el ganadero iba a recibir por la carne.

A esto se suma el revés del borrador de la Identificación Geográfica Protegida (IGP) con el que los productores onubenses no están muy de acuerdo pues establece dos denominaciones: ibérico puro e ibérico (para el animal cruzado), lo que a juicio de García Palacios discrimina al animal de raza frente al cruzado al llevar la coletilla de puro.

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