La memoria histórica de las teleras

  • El 120 Aniversario del Año de los Tiros se clausuró con una visita al cementerio de chimeneas mineras

Como final de unos actos que se han celebrado en la Cuenca Minera de Minas de Riotinto, en conmemoración del 120 Aniversario del Año de los Tiros, ocurrido el día 4 de febrero de 1888, todos los pueblos de la Cuenca Minera han querido rendir un especial homenaje a aquellos trabajadores mineros y campesinos que con su mujeres y niños protagonizaron la mayor represión y masacre que historia de las minas jamás hayan vivido, pagando con su vida la "razón de la sinrazón" que el batallón de soldados, "Pavía", les impuso silenciando la bullanguera y festiva manifestación con la "fuerza de los tiros".

Por ello, en este día, hombres mujeres y niños también, ha asistido todos en una silenciosa procesión, como si de ese fatídico día se tratara, al lugar donde aun quedan algunas de las teleras que fueron, con la aportación de los gases sulfurosas, producto de la tostación de la pirita, las que produjeron la multitudinaria manifestación, para protestar por los daños que a personas y tierras estaban haciendo estas emanaciones de humos nocivos. Alguien nos dijo hoy; "he sentido escalofríos al ver esta manifestación, es como si hubiera retrocedido 120 años…"

La jornada empezó con un recorrido turístico por la zona de Masa San Antonio, frente al malacate del Pozo Rotillo, que bordeando el río Tinto, se llega digamos, al cementerio de las pocas teleras que quedan como testigos mudos de una historia jamás contada.

Una vez ante estos montones de mineral calcinado, en forma de "telera", los asistentes al acto, fueron informados por el joven historiador nervense, Juan Manuel Pérez, Director del Archivo Histórico del Museo que acoge la Fundación Rio Tinto. Un interesantísima explicación que situó en la época a los "turistas de la Cuenca Minera" , descubriendo pasajes y hechos reales documentados, que hasta hace poco han sido desconocidos por los lugareños. Por ejemplo, el que hasta ahora se haya tenido la convicción de que aquella huelga fuera eminentemente ecológica y medioambiental. Nada más lejos de la realidad según sostiene Pérez, pues el motivo fundamental para que esta gran manifestación se consolidara, estuvo en el interés de unos cuantos caciques y terratenientes zalameños que para salvar sus tierras se unieron con los trabajadores (caso inédito en el movimiento sindical obrero de la época), que tambien tenían sus reivindicaciones "particulares" contra la empresa.

La figura de Maximiliano Tornet, como líder y defensor de los obreros tambien fue tratada por Juan Manuel como un hombre de ideas muy claras y cometidos muy concretos, quedando por demostrar tambien, el qué pasó con el después de la masacre. Se ha llegado a pensar que, quien sabe si fue enviado a petición de la misma empresa para provocar la protesta, pues es bien sabido que de todas las huelgas, siempre la empresa es la más beneficiada…

Una magnífica clase pedagógica la del historiador Juan Manuel Pérez, impartida en los bellos parajes de la mina, con el río Tinto, testigo y silente (¡hay si el pudiera hablar!), en la que niños pequeños han empezado quizá hoy, quien sabe, a querer y conocer la verdadera huella del pasado de la mina y la gesta histórica que protagonizaron sus bisabuelos para que estos disfrutaran de la libertad deseada…

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