La marihuana se convierte en un nuevo 'cultivo emergente'

  • La Guardia Civil detecta un importante crecimiento de siembra de cannabis, comercialización y distribución · La Benemérita incluye a Huelva entre los puntos exportadores de droga a Europa

Las últimas operaciones anti-droga de la Guardia Civil de Huelva no sólo han servido para desmantelar varios cauces marítimos en el tráfico de hachís costero sino que han puesto de manifiesto el rápido crecimiento de la producción de marihuana en la provincia onubense. Como si se tratase de un vulgar cultivo agrícola emergente, algunos traficantes han pasado poco a poco de tener varias macetas dedicadas al autoconsumo a sembrar, cultivar, vender y exportar cannabis sativa a los mercados europeos, especialmente de los Países Bajos, donde el consumo es casi legal y se puede hacer en salas especiales denominadas cofee-shop.

El precio oficial es de 3,29 euros el gramo y 784 el kilo, una cantidad a la que hay que añadir los adulterantes y el THC por lo que el coste en el mercado es mucho mayor y llega a incrementarse hasta un 250%.

La Benemérita ha batido en septiembre los récords de incautación de maría en Huelva. Treinta kilos en Paterna del Campo y Villalba del Alcor, 1.180 plantas en un amplio y conocido vivero triguereño, 16 plantas de trece kilos expuestas al aire andevaleño en Villanueva de los Castillejos, 16 kilos de marihuana en Almonte y Matalascañas o un huerto calificado de "muy productivo" por la Benemérita en Rociana del Condado marcan la nueva tendencia y el mapa de esta droga en Huelva.

La importancia del crecimiento de la producción de cannabis verde y la llegada de los llamados marihuaneros quedó demostrada hace pocos días en una operación desarrollada en Trigueros. Los agentes realizaban una de sus rutinarias patrullas de vigilancia cuando se percataron de que un invernadero situado junto a la Nacional 435 estaba bastante cerrado. Precisamente ese hermetismo llamó su atención. Al vigilar el lugar más de cerca se encontraron con el olor característico de las plantas de marihuana camuflado por un montón de sacos de abonos y en su interior un verdadero jardín botánico de la droga. La plantación, formada por cerca de 1.200 macetas perfectamente colocadas, tenía incluso riego por goteo y una perfecta selección de ejemplares femeninos que son los más propicios para su comercialización como estimulante. Para añadir cotización en el mercado, las plantas tenían una mayor concentración de THC (tetrahidrocannabinol), su principio activo, probablemente conseguida con la manipulación genética.

Al cuidado del negocio se encontraron a tres vecinos de Trigueros que ejercían las labores de 'agricultores' y aprendices en este ilegal arte campestre. Pero aparecían dos personajes más, un padre y un hijo holandeses, que se encargarían del transporte, probablemente por carretera, de la droga y su distribución, según el departamento de Información de la Guardia Civil. Esta es la novedad. En paralelo, la Guardia Civil ha dado pequeños golpes al tráfico de marihuana en Paterna del Campo, Villanueva de los Castillejos, Almonte, Matalascañas o Rociana del Condado.

Precisamente en Rociana, los agentes desmantelaron una de las plantaciones más productivas descubiertas hasta la fecha. Un joven de 24 años atesoraba en su solar 34,5 kilos de marihuana. Cuando la Guardia Civil entró en la casa, tras observar un tránsito sospechoso de personas, halló un verdadero huerto dedicado al cultivo de maría. La novedad en este caso es que se encontraba en pleno centro, junto a la Plaza del Socorro. Y allí era muy frecuente ver a jóvenes consumiendo sustancias estupefacientes que probablemente se abastecían del huerto del detenido. La situación había generado ya la intranquilidad vecinal.

Según las informaciones facilitadas por los investigadores, las denuncias y observaciones vecinales son esenciales para desmantelar este tipo de kioskos de venta de droga.

Las tareas de incautación de la marihuana añaden si cabe más trabajo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pues deben hacerse cargo, como en el caso de Trigueros, de 1.200 macetas, de plantas que miden hasta dos metros de altura y que pesan tanto que se necesita hasta una grúa para sacarlas del lugar donde han sido intervenidas. Al fenómeno de la plantación de marihuana se añaden además los abonos biológicos, cultivo hidropónico y preparados para la optimización de la planta, riego por goteo, plásticos especiales y hasta lámparas y focos lumígenos para aportar el calor necesario.

En otras ocasiones, como en Matalascañas y Villanueva, la Benemérita encuentra la droga plantada a campo abierto aprovechando zonas húmedas y la idoneidad del clima con una temperatura media ideal para avivar el cultivo de marihuana de entre 20 y 28 grados y la ausencia de heladas, sobre todo en la zona del Condado y la Costa.

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