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Las llamas se quedan a quince metros de Fuentepiña y el pino centenario de Platero

  • Tres hectáreas de eucalipto y matorral arden en el incendio extinguido ayer

  • Al perder su protección BIC, la Junta dice que no puede actuar para proteger la casa de verano del Nobel

Aspecto del fuego declarado este domingo Aspecto del fuego declarado este domingo

Aspecto del fuego declarado este domingo / J. Correa

Al ya habitual deterioro que, cada vez con mayor vehemencia, ofrece desde hace años la triste estampa de Fuentepiña, ahora se añade el temor y la posterior desolación que tras de sí han dejado las cenizas del incendio que afectó a este paraje -por segunda vez en los últimos años- el pasado domingo y que se quedó a apenas quince metros de la que fuera la finca de verano de Juan Ramón Jiménez y del pino centenario en el que descansa Platero.

El fuego, que se declaró sobre las 18:20 del domingo y que ha afectado a un total de tres hectáreas de arboleda -principalmente eucalipto- y matorral, se dio por extinguido a las 8:00 de la mañana de ayer, según indicaron desde el Dispositivo para la Prevención y Extinción de Incendios Forestales de Andalucía, el Plan Infoca.

El Ayuntamiento de Moguer iniciará otra ronda de contactos con la propiedad de la finca

Para sofocarlo fue necesario movilizar a 25 bomberos forestales, un agente de medio ambiente, dos vehículos autobombas y dos medios aéreos, si bien estos últimos se retiraron tras lograrse la estabilización del fuego. Por el momento se desconocen las causas de este incendio, que en principio contó con dos focos distintos.

Durante una visita a este espacio juanramoniano, en la mañana de ayer podía comprobarse que a punto estuvieron las llamas de alcanzar la casa de verano que el poeta moguereño disfrutó entre junio de 1906 y noviembre de 1910 y el "pino grande", enclaves que han dejado de contar recientemente -de nuevo- con la protección patrimonial de la Junta de Andalucía que recuperaron en 2015, tras perderla previamente a finales de 2010 por un fallo de la Administración autonómica.

Y es que, tal y como publicó este rotativo el pasado 18 de septiembre, tanto la finca (que es una propiedad privada) como el árbol han dejado de ser Bien de Interés Cultural (BIC), figura que recuperaron hace dos años. Una medida cautelar impuesta por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) y refrendada por el Tribunal Supremo (TS) ha anulado de nuevo esta custodia. La medida cautelar se enmarca en el litigio que mantiene la propietaria de la finca con la Junta de Andalucía en relación al decreto del 20 de enero, por el que el paraje y la casa de Fuentepiña se inscribieron en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural.

En esta suerte de pérdida de protección patrimonial se amparó ayer la Junta de Andalucía para asegurar que, al no ser un BIC, la Junta no tiene competencia sobre estos espacios. No obstante, desde el Ayuntamiento moguereño sí señalaron que iniciarán una nueva ronda de contactos con la propiedad de la casa para tratar de buscar alguna solución ante el deterioro de la misma. Además, según señaló el alcalde de la localidad, Gustavo Cuéllar, aunque la masa forestal que ha ardido es privada, tras el incendio del paraje se comunicará a los propietarios la necesidad de que mantengan y conserven estos espacios.

Seis años de negociaciones y de reuniones no han servido para que el Consistorio logre un acuerdo con la propiedad para dotar a Fuentepiña de uso cultural. Al principio el Consistorio puso sobre la mesa distintas fórmulas (compra, alquiler, cesión o convenio de colaboración) pero el objetivo se ha truncado en el camino. El hándicap es el alto valor que la propietaria solicita por la venta del inmueble: Entre 1,2 y 1,5 millones de euros. Sin embargo, los técnicos municipales sitúan el valor de la finca entre 150.000 y 180.000 euros.

Para Carmen Hernández-Pinzón, sobrina nieta del Nobel, "esto es la crónica de una muerte anunciada". La legataria de la obra del poeta considera "indignante" el abandono e que está sumida Fuentepiña y no oculta la pena y el hartazgo que le provoca esta situación: "No hacen nada. Pero que no digan que no pueden, porque sí que pueden actuar. Estoy indignada con la situación y con la desidia que tienen".

La legataria de la obra del Nobel recuerda que el paraje y la finca son espacios con "un valor incalculable", porque allí, según dijo el propio Juan Ramón, vivió su etapa más productiva. Escribió, no en vano, 32 libros, por lo que se trata de un entorno impregnado de su obra.

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