Las hermandades de las cruces protagonizan la tradición de las gamonitas

  • La popular quema vegetal simboliza la purificación del alma y festeja el fin de la plaga de lepra que asoló la comarca

Hay quien sostiene que el pistoletazo de salida de la Navidad lo marcan los grandes almacenes. En Rociana del Condado, sus ciudadanos se mantienen ajenos a los azares mercantiles y supeditan el inicio de estas entrañables fechas a una de sus tradiciones más ancestrales y vistosas: las gamonitas.

Fiel a esta ley no escrita en la piel del pueblo, las vísperas del día de la Inmaculada se vieron enaltecidas por el fuego de hogueras en los que se quemó esta planta y las llamas anunciaron el inicio de la Navidad. Fue tras la preceptiva eucaristía de la tarde, cuando las campanas de la parroquia San Bartolomé Apóstol anunciaron el inicio de la quema, de forma que, al unísono, decenas de hogueras corrieron como la pólvora inundando de fuego las calles.

La hoguera más emblemática volvió a ser la de la ermita de la patrona, la Virgen del Socorro. En ella cientos de personas de diferentes generaciones tomaron sus gamonitas y, en comunión con los fieles de la hermandad y los vecinos de la calle, dieron cumplimiento a la tradición.

Tras ello el coro de mayores del Llano brindó a los presentes los villancicos que terminaron de dar empaque y sentido a la entrada de estas entrañables fechas.

La tradición, que también ha perdurado en municipios como Bollullos, se remonta a tiempos inmemoriales y la mezcolanza que sufrió a lo largo del tiempo ha contribuido a hacer imposible discernir a ciencia cierta la datación de sus orígenes.

Algunos circunscriben el nacimiento al ámbito pagano y más concretamente a la celebración del fin de la lepra en la que sus ciudadanos, de forma espontánea, salieron a celebrar este hito médico quemando sus viejos ropajes. Otros, por el contrario, achacan la celebración a un modo de conmemorar la llegada del día de la Inmaculada Concepción, donde el ritual del fuego representa la purificación del alma y de ahí el origen de las hogueras.

Pero más allá de su nacimiento como raigambre popular, lo cierto es que la tradición tiene un componente estético sin igual: decenas de hogueras se esparcen a lo largo de urbanizaciones, calles y avenidas.

No obstante, en los últimos años las hermandades del municipio han absorbido la tradición y el carácter de vecindad o barrio se ha perdido en favor de magnas hogueras frente a ermitas o capillas. Es el caso de la quema a las puertas de los maderos de las cruces, tanto en la Calle La Fuente como la de Arriba, que reunió a cientos de fieles, mientras que tras apaciguarse el fuego se invitó a los presentes a degustar los dulces artesanales y tradicionales de estas fechas.

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