Cortegana

La defensa señala que hubo "ira" pero no "odio racial"

  • El juicio por los sucesos que tuvieron lugar en Cortegana el pasado 2005 queda visto para sentencia tras declarar más de cincuenta personas entre acusados y testigos

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Los ocho abogados que ejercen la defensa del alcalde de Cortegana, Antonio Marín (IU), y los otros 12 imputados por los presuntos delitos de desórdenes públicos y de daños con el agravante de "racismo" tras los incidentes contra la comunidad gitana registrados en Cortegana el 16 de enero de 2005 en el transcurso de la protesta organizada por el Ayuntamiento tras la muerte del vecino Mateo Vázquez el 1 de enero, negaron hoy que hubiera habido "provocación al odio racial", pues "sólo hubo ira e indignación". 

Durante la tercera y última sesión del juicio que se está celebrando en el Juzgado de lo Penal número 2 de Huelva desde el pasado lunes --ayer hubo descanso--, y que hoy quedó visto para sentencia tras la declaración de más de 50 personas entre acusados y testigos, los ocho abogados de la defensa coincidieron en señalar que la manifestación "no estaba dirigida contra una etnia en concreto, sino contra un grupo de personas, acusadas del asesinato de Mateo, que resultaron ser gitanas". 

Del mismo modo, los letrados incidieron durante la vista, que se ha prolongado durante los tres días de duración por más de 20 horas, en que el hecho de que estas personas resultaran ser gitanas "es algo accidental", resaltando en este punto que en el pueblo ya se habían cometido dos asesinatos anteriores al de Mateo "cometidos todos por la misma familia, los Montoya". 

Además, quisieron dejar claro que "no existe ninguna prueba de cargo mínima o suficiente que demuestre que ninguno de los acusados tirase piedras o volcara un remolque", e incidieron en que la concentración "sólo iba dirigida contra los responsables de los crímenes y obedeció a la indignación y a la ira del pueblo corteganés". 

Como dato curioso, uno de los abogados quiso comparar esta manifestación por la que se acusa a 13 de personas por un presunto delito de provocación al odio racial con la que tuvo lugar a las puertas de la Audiencia Provincial de Huelva a la llegada de Santiago del Valle, el presunto autor del asesinato de la pequeña Mari Luz Cortés, y preguntó "si eso también es racismo". 

La acusación exculpa a uno de los imputados 

Por su parte, la Fiscalía ya presentó el pasado martes sus conclusiones finales y elevó a definitiva su petición de 21 meses de cárcel para los 13 imputados por los presuntos delitos de desórdenes públicos y de daños con el agravante de "racismo, mientras que por el delito de daños solicitó la pena de multa de 18 meses, a razón de seis euros por cada cuota diaria y con una responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas diarias impagadas; si bien, de dichas cantidades --que reparte proporcionalmente a los daños ocasionados entre los acusados, a excepción del alcalde-- responsabiliza, de forma subsidiaria, al Ayuntamiento de Cortegana.

Asimismo, la acusación particular introdujo ciertas modificaciones en su informe, pues retiró su petición contra I.R.M. "al no estar acreditada su participación en los hechos"; redujeron a dos años de cárcel su solicitud para I.L.C. y M.J.P. por el presunto delito de provocación al odio racial, y solicitó finalmente un año de prisión para el primer edil, Antonio Marín, por un supuesto delito de manifestación ilegal, mientras que para el resto de imputados pidió tres años de prisión acusados de los delitos de provocación al odio racial y de manifestación ilegal, así como otros dos años de cárcel por un presunto delito de amenazas a la minoría étnica gitana. 

El Juzgado de lo Penal número 2 de Huelva acogió durante todo el día de ayer la segunda sesión del juicio por los incidentes acontecidos en Las Eritas con la declaración de más de 30 testigos entre concejales del Ayuntamiento corteganés en el momento de los hechos, vecinos de la localidad, participantes en la manifestación, afectados y un agente de la Guardia Civil, el cual ratificó la declaración realizada en la fase de instrucción en la cual reconoció que 12 de los imputados --todos a excepción del alcalde-- participaron en la "revuelta" tirando piedras a las viviendas de este colectivo y cortando cables de algunas farolas. 

El lunes prestaron declaración el alcalde de Cortegana, Antonio Marín (IU), así como los otros 12 imputados, que negaron su participación en los incidentes contra la comunidad gitana registrados en Cortegana el 16 de enero de 2005 en el transcurso de la protesta organizada por el Ayuntamiento tras la muerte del vecino Mateo Vázquez el 1 de enero anterior, por la que fueron detenidos dos vecinos gitanos.

El fiscal pide 21 meses de cárcel 

La Fiscalía de Huelva pide un año y nueve meses de prisión para el alcalde de Cortegana, Antonio Marín, acusado de los presuntos delitos de desórdenes públicos y otro continuado de daños tras los incidentes contra la comunidad gitana registrados en la localidad serrana.

La Fiscalía considera como hechos probados que el alcalde de Cortegana, tras la muerte de Mateo Vázquez y el requerimiento de los vecinos, convocó la protesta que discurriría entre la plaza de la Constitución y la de la Esperanza de la localidad, pero, "lejos de parar aquí, continuaron hasta llegar a la calle Encina, sita en la barriada de Las Eritas donde residen la mayor parte de los gitanos, mientras el alcalde no hizo nada por parar la protesta en la Plaza de la Esperanza, como estaba previsto".

El escrito continúa relatando que "los manifestantes, actuando al unísono, comenzaron a dar gritos en contra del colectivo de los gitanos, profiriendo expresiones tales como 'os vamos a matar', 'iros del pueblo' y otras parecidas en clara oposición a dicho colectivo en atención a su etnia; al tiempo que lanzaron piedras y otros objetos contra las viviendas, los coches y otros efectos de los vecinos gitanos, teniendo que ser parados y apartados del lugar por agentes de la Guardia Civil y causando numerosos desperfectos", por los que se les impone la multa.

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