El pueblo celebra la Cruz Grande tras otorgarle un 'realce universitario'

  • Los alosneros preparan las populares 'colás' al son de fandangos · Un curso de la UHU ha analizado la riqueza etnológica de estas fiestas ancestrales

La localidad de Alosno aguarda con expectación la celebración de la Cruz de Mayo, que los días 2 y 3 de dicho mes celebrará la Cruz Grande y los días 9 y 10 la 'Cruz Chica'.

Precisamente, entre el 23 y el 25 de abril se celebró en esta localidad del Andévalo onubense el curso 'Cruces de Mayo: músicas, sonidos y palabras', que planteó aunar las ideas de rituales festivos y las músicas, toques y cantes, tomando como base representativa a las 'cruces de mayo' o 'fiesta de las cruces', dado su especial relevancia en Huelva y en el mismo Alosno.

Se trata del tercer curso organizado desde la Universidad de Huelva con el fin de profundizar en el conocimiento y estudio del patrimonio etnológico, fundamentalmente centrado en la riqueza patrimonial de la provincia de Huelva y con el objetivo temático de las Cruces de Mayo.

En esta ocasión se ha pretendido que los alumnos no sólo conozcan en profundidad las características básicas de esta modalidad de ritual festivo (tiempos y lugares donde se desarrollan, protagonistas, elementos tanto materiales con inmateriales que las integran, modos organizativos, etc.), sino que lleguen a entender las vinculaciones que las cruces tienen con determinadas músicas y expresiones musicales así como con sus interpretes. En este curso se ha podido descubrir cómo en los espacios y tiempos festivos, la música llega a ser un factor definitorio e identificativo de los pueblos y colectividades.

En los últimos días, los alosneros han ultimado los detalles para la instalación de las populares 'colás'. Se trata de salones, garajes y otros locales similares que son engalanados para la ocasión y en los que predomina una vistosa decoración e iluminación.

En torno a las 00.30 horas, las mujeres esperarán en las 'colás' la llegada de los hombres que, guitarra en mano y con canastos de caña repletos de bebidas, se acercarán a estos salones para invitar a las féminas a bailar tras pasear por la calle al son de fandangos de la tierra.

Una vez en las 'colás', el baile, al pie de las engalanadas cruces, será el auténtico eje de esta celebración que vive todo el pueblo alosnero.

En la madrugada del sábado al domingo será el periodo en el que la fiesta cobre un mayor auge tanto por la participación de vecinos como de visitantes, mientras que en la madrugada del domingo al lunes serán los 'casinantes', propietarios de los bares y establecimientos de este tipo, los protagonistas de esta tradición.

Se trata de una antiquísima tradición que, con el paso del tiempo, no sólo se ha mantenido sino que cada año a parece que va a más.

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