medio ambiente | especies animales protegidas

El asesino silencioso

  • El envenenamiento es la principal causa de mortandad en Huelva, con casi 200 episodios en 15 años

  • La cifra anual se reduce a la mitad en la última década pero la amenaza sigue latente

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Entre 1992 y 2013 se registraron en España 8.324 episodios de envenenamiento en el medio natural, que provocaron la muerte de 18.503 animales. Pero se estima que esta cifra es mucho mayor y pudieron ser hasta 185.000 las víctimas entre la fauna, muchas de ellas de especies protegidas y en riesgo de extinción. En la provincia de Huelva, el balance es preocupante también, especialmente en algunos casos en los que es el territorio más castigado de todo el país. Al menos de lo conocido, porque quizá lo más alarmante sea el efecto descontrolado de los venenos, con un alcance casi ilimitado que afecta por igual a los seres humanos.

El uso de venenos y cebos envenenados está prohibido en todo el Estado desde 1983, a pesar de que ha sido un arma tradicional en el control de los depredadores del medio rural para la protección de las especies cinegéticas y ganaderas. Precisamente la preservación de los ecosistemas para mantener el equilibrio natural llevaron a restarle amparo legal, además, por el grave riesgo a la salud que implica entre las personas que pueden entrar en contacto directamente con el veneno o indirectamente con los animales muertos por su acción.

24Episodios de envenenamiento. El año 2009 marcó el máximo en Huelva pero en 2016 ha caído a 7.

Desde la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía se subraya especialmente el "alarmante y grave riesgo real para las personas, con consecuencias tan graves como altos índices de infertilidad, incremento de procesos cancerígenos, deterioro del estado de salud en general y, en última instancia, la muerte".

"Nos preocupan evidentemente las especies de fauna amenazadas pero es que hay un riesgo para las personas", reconoce la jefa del Servicio de Gestión del Medio Natural en Huelva, Ana Warleta.

Y este extremo también lo advierten las organizaciones ecologistas WWF y SEO Birdlife, en su informe presentado el año pasado El veneno en España. Evolución del envenenamiento de fauna silvestre (1992-2013): "Cualquier animal puede resultar intoxicado por la ingesta de veneno, incluido el hombre, que causa una muerte cruel, ya que las sustancias normalmente provocan un gran sufrimiento en los animales afectados".

Es en este mismo documento, el más completo hasta la fecha en el ámbito nacional, en el que se recogen los datos reseñados anteriormente y esa estimación de que los ejemplares hallados muertos por veneno "sólo son la punta del iceberg", cifrada en un 10% de los estragos reales.

"El veneno es un método masivo porque causa la muerte, en un breve espacio de tiempo y sin posibilidad de control cuantitativo, de un número elevado de ejemplares de diferentes especies", justifican. "Unida estrechamente a la condición de masivo está la de ser un método no selectivo porque no es posible seleccionar las especies diana a las que va dirigido".

En la provincia de Huelva, el dato de episodios de envenenamiento detectados lo proporciona la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. En su caso no se trata de un rango temporal tan amplio como el recopilado por WWF y SEO Birdlife en su informe pero es significativo para anotar otro balance para la reflexión: en poco más de quince años, entre 2001 y 2016, se han registrado 195 casos. En los números a los que ha tenido acceso Huelva Información, se observa cómo los primeros y los últimos registros tienen números bajos. Hay un máximo de episodios localizados en 2009 (24) y otros dos picos, anterior y posterior, que destacan en 2005 (20) y 2014 (19). Pero ya el año pasado se bajó a niveles mínimos, con sólo siete episodios detectados, que suponen un tercio menos de aquellas cifras, y en torno a la mitad de lo que se descubría en el cambio de década.

Ana Warleta, cuyo departamento está adscrito a la Consejería, reconoce que los controles que se realizaban hace unos años eran, probablemente, menos eficaces que los de la actualidad, del mismo modo que ahora las medidas preventivas han logrado reducir la presencia de venenos en el medio, también al mismo tiempo que los efectos de la crisis también se han dejado notar en las labores de detección sobre el terreno.

"En 2016 se registraron siete episodios por cebos envenenados pero la dispersión hace que sea muy difícil hacer un seguimiento de su incidencia", explica de la falta de datos sobre animales encontrados muertos por esta causa en la provincia. En este sentido, apunta, hay un condicionante especial en Huelva que llega de su vecindad con Portugal: "Sabemos que los cebos envenenados se utilizan mucho allí" y que afectan por igual a especies que se encuentran en hábitats similares fronterizos. La movilidad de las aves rapaces, por ejemplo, hace que "igual el envenenamiento se produce en Portugal y aparece aquí muerto el animal o al revés".

Las principales especies protegidas que sufren de manera notable el uso ilegal de venenos y los cebos envenenados en la provincia son el milano negro, el buitre negro, el buitre leonado, la cigüeña común, el milano real, la cigüeña negra, el aguilucho cenizo y el águila imperial ibérica, según el estudio realizado por Medio Ambiente entre 2001 y 2016.

También para la estadística recopilada por los ecologistas entre 1992 y 2013 para su informe El veneno en España, en Huelva destaca la incidencia en los buitres. Hasta 109 ejemplares de buitre leonado se han hallado muertos por envenenamiento en ese periodo. Aseguran que es la especie protegida con más mortandad por este motivo en toda España, donde sólo tuvieron una cifra mayor a la onubense las provincias de Burgos y en Soria.

Además hay que añadir otros 97 de buitre negro, la mayor cantidad, con diferencia, en toda España entre 1990 y 2015. Sólo en el periodo de 1990 a 2004, los 84 ejemplares localizados en la provincia superan a los de cualquier otra en el periodo total.

La colonia de Sierra Pelada es la principal en Andalucía de éste último, el ave de mayor envergadura de Europa y una de las más amenazadas del mundo. El último informe del Proyecto buitre negro, de la Fundación Bios y la asociación Andalus, recordaba que los envenenamientos "son difíciles de detectar en el campo y por ello los casos comprobados son una mera muestra del total de los sucesos de este tipo". Como muestra, el documento correspondiente a 2016 indica que no se encontraron entonces ejemplares muertos por la acción de venenos, "pero han sido muchos los casos, concretamente siete, de parejas que perdieron su pollo en los meses de junio y julio, cuando su desarrollo está tan avanzado que casi la única causa conocida de pérdida en esta especie es la ingestión de veneno".

Los técnicos de la Agencia de Medio Ambiente también han registrado en Huelva 15 ejemplares muertos de milano real y 8 de águila imperial de 1990 a 2015, según el informe de WWF y SEO Birdlife, aunque recuerda Ana Warleta que son muchas las especies animales afectadas, no sólo aves. Hay una incidencia muy destacada, pero tampoco cuantificada, de animales domésticos, como perros y gatos abandonados en entornos rurales, víctimas habituales de los venenos y convertidos en cebos añadidos para las aves carroñeras. Una vía más para que se extienda el asesino silencioso.

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