Vuelve la fiebre del oro Un recorrido histórico por el ferrocarril de Zafra a Huelva

  • Archivos tan secretos como particulares guardan antiguos sondeos mineros de empresas ya desaparecidas que hoy regresan a la actualidad con los hallazgos de nuevos y prósperos filones

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La reapertura de la mina de Aguas Teñidas por parte de Iberian Minerals Corporation y los proyectos de la empresa Ormonde Mining para La Zarza y de Emed Mining para Riotinto han hecho aflorar en la conciencia de los viejos mineros de Huelva una olvidada fiebre del oro. Nadie hablaba ya de metales preciosos en la Faja Pirítica hasta que el cobre subió y en la lista de subcomponentes comenzaron a aparecer las estudiantiles tablas periódicas cargadas de iniciales.

Incluso algunas empresas han recurrido a los viejos planos mineros, muchos de ellos abandonados en las destartaladas casas de dirección que ocupaban los jefes del pasado y donde apenas quedan en pie legajos de balances comisqueados por los ratones y previsiones de futuro que volaron con la caída de las cotizaciones.

Algunos de esos veteranos trabajadores conservan como un tesoro las investigaciones que convirtieron sus pueblos en verdaderos emporios y donde las minas competían por extraer más y mejor.

Es el caso de Pedro Ramos González, un operario jubilado de la afrancesada Societé de Pirites de Huelva.

Pedro tiene hoy 84 años y una memoria envidiable. Si a esto se une su archivo personal, repleto de planos y balances, el resultado puede ser sorprendente.

Ha sido cargador de mineral y también trabajó en la realización de sondeos y montajes en la zona de Valdelamusa, Confesionarios, Lomero y El Carpio.

Por eso no se sorprende cuando observa cómo a su alrededor se van abriendo minas que hasta hace poco fueron ruinosas.

En los planos que todavía conserva en buen estado aparecen datos de sondeos muy parecidos a los que luego se descubrieron en 1985 por parte de Billiton Española.

"La mina de Aguas Teñidas siempre ha sido la más rica de Huelva", subraya ahora, incluso podría competir con las de Riotinto pero ya se sabe que unos tienen la fama y otros escardan la lana.

Pedro tiene claro que las nuevas empresas no sólo buscan cobre en el subsuelo. "Aquí hay todavía mucho oro, plata... por eso vienen. A nadie se le ocurre cuando descubre un filón decir de verdad lo que contiene", explica.

Y no le falta razón. En los datos facilitados hasta ahora por Iberian Minerals aparecen las abreviaturas de Ag (plata) y Au (oro) asociadas a sus hallazgos de mineral cuprífero y polimetálico o zinc, naturalmente después del tratamiento de trituración, molienda y flotación que deben ponerse en marcha una vez abierta la mina.

Al margen de los datos que manejan en Iberian Minerals, desde La Zarza se han abierto también doradas expectativas.

Ormonde Mining plc, la empresa interesada en la reapertura del yacimiento tiene explotaciones auríferas en Galicia, Asturias y entre Salamanca y Zamora y ahora ha incluido a la vieja mina de La Zarza en su lista de alto potencial de cobre, oro, zinc y plata. Naturalmente en su proyecto marca su obtención por los procesos convencionales de molienda y flotación. Otro caso muy distinto es el de Riotinto. Allí pernocta abandonada la vieja línea del oro que cerrara en su día Río Tinto Minera (RTM) y que ahora los nuevos aspirantes a suceder al gigante mineral venido a menos no tienen intención de reabrir por falta de rentabilidad, por lo menos es lo que dicen, de momento.

Desde su reducto de recuerdos y memoria, Pedro González saca una ristra de planos que nada tienen que envidiar a los realizados en la actualidad con medios mucho más sofisticados.

En el desorden de su particular archivo casero es capaz de encontrar un sondeo de la Compagnie des Mines de Cuivre d'Aguas Teñidas' y un balance posterior de la Societé Francaise de Pyrites de Huelva.

"Mire, mire, a que no encuentra esto en ningún sitio. Pero no se crea que se lo va a llevar, a mi ya no me engaña nadie. Todos vienen a ver mis cosas y luego ni se acuerdan", dice el ex minero, al tiempo que acepta hacer una llamada ficticia desde un viejo teléfono de primeros de siglo, por supuesto atesorado en una estantería como si se tratase, en realidad lo es, de una joya de incalculable valor.

"La de veces que hemos hablado por teléfono desde aquí", rememora en mitad de una tromba de agua que nos deja aislados en un garaje sin coche ni nada con ruedas a la vista y donde lo mismo se encuentra una foto de la otrora esplendorosa estación de Valdelamusa que un cartel de nada menos que una corrida de 1883 en la muy renombrada plaza de toros de Riotinto a veinte reales el palco exclusivo.

"Je, je, y eso que muchos dicen que no había toros en Riotinto". Que se lo pregunten si no a José Campos (Cara Ancha). Un torero de Algeciras que compartió tardes con Lagartijo y Frascuelo y a quien inmortalizó el propio Antonio Machado en un poema de Campos de Castilla con el título Hombres de España: Este hombre del casino provinciano/que vio a Carancha recibir un díaý

Quien le iba a decir a Cara Ancha que terminaría toreando en la plaza de Riotinto un diez de junio de 1883.

Pues al final, el torero egregio ha acabado inmortalizado en la casa de este conservador de recuerdos mineros de Valdelamusa llamado Pedro Ramos.

Sabe que la mina se vuelve a abrir y no teme al nuevo tajo. En 1923, cuando nació, los franceses ya estaban allí (como diría Augusto Monterroso si en vez de gabachos fuera un dinosaurio) y los recuerda con cariño. "Lo trajeron todo. Es más todo esto no se fue al carajo hasta que se marcharon ellos y nos quedamos los españoles", relata.

Basta un paseo por la antigua casa dirección de Valdelamusa para comprobar su realidad.

Una gran mansión casi en ruinas pero habitada por una familia con niños, digna merecedora por historia y alcurnia de una buena rehabilitación, donde cuelgan aún de las paredes los miembros calvos del staff minero, los muebles contienen los planos y balances de la época fértil de Aguas Teñidas y donde se pueden encontrar las claves de la riqueza de este triángulo dorado que conforman las minas de La Zarza, Aguas Teñidas y Riotinto.

La curiosidad ha llevado a Pedro Ramos incluso a coleccionar en su archivo más de una fotografía de la línea férrea Zafra-Huelva. Un vestigio que lucha hoy día por mantenerse con vida al calor de las nuevas explotaciones mineras y del pujante sector del hierro extremeño.

Este trayecto, que recorre la provincia de Huelva de norte a sur, no fue diseñado en su día como ferrocarril minero, sino para uso público. Pero vino a solventar, como recuerda este aficionado a los trenes, el transporte de mineral de toda esta comarca donde se encontraban las prósperas minas de El Carpio, San Telmo, Lomero, Cueva de la Mora, La Joya, San, Miguel y Confesionarios. Hasta ella, explica el ex minero, llegaba el ferrocarril de Cueva de la Mora, Mina Perrunal y San Telmo.

Ahora, más de un siglo después de su inauguración le vuelve a pasar lo mismo. El mineral salvador de su abandono.

La concesión del tren de Zafra, según apuntan desde la Asociación de Amigos del Ferrocarril, fue otorgada por real orden del 20 de agosto del año 1881 a la sociedad Sundheim&Doestch y traspasada después a la Compañía del Ferrocarril Zafra-Huelva, de capital mayoritariamente británico.

El primer tramo Valdelamusa-Huelva se inauguró en 1886 y el siguiente Valdelamusa-Zafra en 1889. La línea total tiene 185 kilómetros de longitud y 1.674 mm de ancho de vía. Fue nacionalizada en 1941.

La memoria de Ramos es capaz de apuntar otro dato más: cuando en 1902 se hizo el contrato de ocupación de fincas se llegaron a pagar 4.000 pesetas del ala por mil metros de longitud y veinte de ocupación de ancho de vía.

En el archivo de Pedro Ramos reinan varias locomotoras de carbón que dan fe del trasiego que un día llegó a vivir esta zona de la provincia de Huelva y que vuelve a confiar en el tren

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