La Virgen Aparecida permitirá abrir la capilla del Puerto de La Laja

  • Se trata de una donación de la Fundación Pura Vida, tras la sustracción de la Virgen del Rosario que presidía el templo

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La Fundación Pura Vida ha anunciado la reapertura de la capilla de la aldea de Puerto de la Laja, tras donar una imagen de Nuestra Señora Aparecida, Patrona de Brasil, ya que hasta ahora no ha sido posible localizar la de la Virgen del Rosario, que fue sustraída por unos feligreses tras la primera misa que se ofició en dicho edificio tras su restauración en el año 2004.

Pura Vida destacó que la colocación de la imagen de esta venerada Virgen, de unos 80 centímetros de altura, es el primer paso para la reapertura al culto de la citada capilla. Junto a la Virgen del Rosario, los autores de la sustracción, que fue investigada por parte de un juzgado de Valverde, también se apoderaron de objetos como la figura del Niño Jesús, la mesa del altar, jarrones de plata y sus respectivas flores y las andas de la imagen.

La Fundación Pura Vida recordó que, tras la restauración, fue suscrito un convenio con la Hermandad de Santa Catalina de El Granado para que, además de cuidar de sus enseres, pudiese utilizar sus instalaciones para sus actos y cultos. Sin embargo, tras la primera misa celebrada, a la que acudieron más de 70 feligreses en esta pequeña aldea, se produjo ese espectacular suceso, que fue denunciado por la propia agrupación religiosa.

Cabe recordar que en aquel entonces, nada más pronunciar el sacerdote la frase "Os podéis marchar en paz", algunos feligreses llevaron a cabo el citado asalto en presencia del resto de los asistentes que, en muchos casos, mostraban su cara de asombro por lo que estaba ocurriendo.

La imagen de Nuestra Señora de Aparecida procede de la ciudad brasileña de Sao Paulo. Esta advocación mariana tiene su origen, cuando unos pescadores echaron sus redes al río Parahiba, pero con escasa fortuna. Viendo esto, uno de ellos llamado Juan Alves, corrió hasta el lugar denominado Itaguassú y habiendo allí lanzado sus avíos de pesca, sacó del primer lance entre las mallas de su red una imagen de la Virgen a la que le falta la cabeza. Volvió de nuevo a lanzar la red en otra dirección y esta vez logró aprisionar la cabeza de la imagen.

Lleno de asombro ante tal hallazgo, dirigió su barca hacia la orilla y después de limpiarla descubrió que era una Virgen Inmaculada. Aún se ignora el cómo vino a parar al río esta imagen pero todo hace creer que se remonta a los primeros tiempos de la colonización del Brasil.

En 1904 fue coronada canónicamente y en 1930, el papa Pío XII la nombró oficialmente Patrona de Brasil.

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