Vacaciones sin tele

  • Muchos instalan dos antenas, parabólicas y amplificadores Algunos propietarios han puesto su casa en venta tras años exigiendo mejoras

Un entorno medioambiental único en Europa, playas vírgenes a lo largo de 50 kilómetros de costa y el imán del turismo religioso que llega a El Rocío hacen que se piense en Matalascañas como uno de los mejores destinos residenciales y turísticos del litoral onubense. La playa de Doñana se antoja perfecta y amable pero para residentes y visitantes la realidad en el seno de sus calles se ha vuelto poco confortable como consecuencia de que los problemas que sufren desde hace años se han enquistado en la rutina vacacional. "Imagínate que llegas a tu casa de vacaciones y no se ve la tele la mayoría de los días, en la playa cada vez hay menos orilla y hay poca arena para poner tu sombrilla y tu toalla y en algunas zonas del pueblo no se puede estar por los malos olores". Isabel Muñoz, sevillana con residencia vacacional en Matalascañas desde hace 19 años en la urbanización de Cotomar, esboza a la perfección los principales problemas de los que se queja la mayoría de los residentes en el núcleo costero de Almonte.

La Asociación de Propietarios de Matalascañas confirma las principales denuncias. Por perjudicar a la mayoría de los residentes, la lista negra la encabeza la mala recepción de las antenas de televisión. Miguel Jurado, vicepresidente de la asociación, confirmó la semana pasada a este diario que el 85% de los 150.000 residentes en temporada alta no disfruta de una señal de televisión en buenas condiciones. El hogar de Isabel Muñoz y Antonio Calvo es un buen ejemplo del problema. Con una antena tradicional, un amplificador de señal y una antena parabólica "no hay un día en que podamos ver la televisión en condiciones durante todo el día". Antonio exclama con enfado que "no podemos disfrutar del placer de ver una película o un programa de televisión que nos guste porque cuando menos te los esperas, la señal desaparece". La inversión que se han visto obligados a hacer en sus intentos de solucionar el problema es la habitual en la mayoría de los hogares del litoral almonteño. "La parabólica nos costó 70 euros, más el coste de su instalación, el amplificador nos costó 90 euros y ahora estamos pensando poner una segunda antena pero lo cierto es que todo el gasto y el trabajo es inútil porque seguimos sin una buena señal". Este matrimonio sevillano se ha planteado en varias ocasiones vender su casa y marchar a otra zona del litoral onubense o gaditano donde los servicios mínimos sí estén garantizados "pero a mi marido le encanta esto", se queja Isabel, y añade que "hemos dejado de venir en invierno. No podemos disfrutar la casa porque no me gusta estar en mi hogar sin poder ver, por ejemplo, los programas de cocina que más me gustan".

La asociación de propietarios lleva ocho años exigiendo a las instituciones la instalación de un repetidor adaptado a la demanda del núcleo costero. Juan Gómez, su presidente, confirma que "hasta ahora todas las peticiones han sido en vano" e insiste en que "ha llegado el momento de que los propietarios actúen de forma individual". La semana que viene la asociación de propietarios activará una campaña informativa con el objetivo de que sean los residentes de forma individual quienes exijan al Ministerio de Industria la instalación del repetidor. "A partir del día 22, desde la asociación vamos a ir a cada comunidad de vecinos dejando toda la documentación necesaria para que los propietarios hagan su petición de forma individual".

Otra de las prioridades para la asociación es acabar con los malos olores que sufren los residentes del entorno del campo de golf, en la urbanización Macarena Club. El problema es que la superficie ajardinada se riega cada día con agua sin depurar. Alonso Jiménez, un vecinos de Bollullos propietario de una de las viviendas afectadas, confiesa que "desde hace dos años ha sido insoportable estar en casa. El olor nos obligó el año pasado a marcharnos de aquí a mediados de agosto". Admite que este año los malos olores están siendo menos intensos pero el problema persiste. "En el campo de golf echan la responsabilidad a Aqualia y éstos a los del campo de golf y, mientras tanto, los vecinos estamos padeciendo un problema que sigue sin solución". Alonso añade que "me consta que un matrimonio de Badajoz ha puesto su casa en venta y se niega a volver a veranear en Matalascañas huyendo de los malos olores". La familia de Alonso ha tenido que instalar aire acondicionado en su vivienda "porque algunos días es imposible tener las ventanas abiertas pero al final estás removiendo la porquería también dentro de casa". Sobre este asunto, el presidente de la asociación exclama que "nos consta que el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Almonte está actuando" y Alonso admite que "aún llevan poco tiempo en el cargo, pero nos urge que este problema se solucione cuanto antes".

La regeneración de la playa es otro de los problema endémicos de Matalascañas. Juan Gómez, tras 25 años disfrutando de sus vacaciones en el litoral almonteño, ha sido testigo de la degeneración de la orilla y la falta de atención por parte de las autoridades. "Matalascañas pierde cada año 400.000 metros cúbicos de arena. Esto es que lo que debería, con urgencia, reponerse cada temporada pero este año sólo han echado 10.000 metros cúbicos". Lo cierto es que Juan apunta al origen del problema, el espigón de Mazagón y exige una solución integral. "La primera fase del proyecto de regeneración ya se ha hecho con los 10.000 metros cúbicos. La segunda fase de este proyecto está en licitación". Se refiere al reforzamiento de los espigones en la orilla, una obra que ha salido a licitación por poco más de 400.000 euros. La tercera fase será la definitiva, dice Juan. "Es necesario echar en la playa de Matalascañas 3,2 millones de metros cúbicos de arena para que, junto al reforzamiento de los espigones, nuestra orilla vuelva a estar en buen estado durante años".

Desde la asociación también denuncian la escasez de seguridad "con robos constantes también durante la época estival", el mal estado de la depuradora que, según el presidente de la asociación, no cumple las exigencias europeas, y la mala organización urbanística de la localidad aún sin nombre para las calles y regida por sectores en orden alfabético. José Miguel Espina, concejal de Playa de Almonte, confirma a este diario que identificar las calles con nombres es un proyecto a ejecutar lo antes posible.

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