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'Robo' de burras en Santa Ana y rifa de piñonates en Linares

  • Las tradiciones marcan la celebración del Domingo de Resurrección en la comarca serrana

Un grupo de adolescentes con las burras que han 'robado'. Un grupo de adolescentes con las burras que han 'robado'.

Un grupo de adolescentes con las burras que han 'robado'. / moya rufino

El pueblo serrano de Santa Ana la Real puede presumir, entre otras muchas cosas, de poseer tradiciones singulares y únicas en la provincia de Huelva, incluso traspasando fronteras geográficas. La localidad como todas las de la comarca serrana vive y disfruta de su Semana Santa, y en particular durante este fin de semana como colofón a las fiestas. Aún así hay tradiciones y eventos que estando dentro de esta celebración son fiestas paganas y poco o nada religiosas.

Así, este Domingo de Resurrección se vivirá un año más de forma especial con la tradición del robo de las burras. Un hecho desconocido en otros sitios y que se viene haciéndose desde hace décadas por diferentes generaciones, y en el que los más jóvenes del pueblo son sus protagonistas, aunque también participan buena parte de la población.

El robo de las burras consiste en que los jóvenes días antes al citado domingo "roban" las burras a sus dueños, que por lo general trabajan en el campo. En los último años suelen ser entre tres y cinco burras las robadas y que recorrerán buena parte del pueblo junto a los chavales.

Durante el recorrido, el animal no sufre ningún tipo de maltrato, ni en el robo ni en los días que están con sus "dueños" ficticios. De hecho éstos las cuidan y les dan de comer, a veces gastando alguna broma con vecinos, y siempre tras el acto del domingo son devueltas a sus propietarios.

Hoy habrá muchos vecinos y curiosos concentrados en la Plaza de España para ver el robo de las burras. El horario no está fijado, pero siempre se hace a media mañana y con antes de la misa de mediodía.

En Santa Ana la Real, además del robo es un día de disfrute de grandes y pequeños e incluso de forma tradicional todos se trasladan al campo a comerse los bollos que consiste en una rosca de pan con huevo duro pintado y una tableta de chocolate que suelen dar las madrinas a sus ahijados.

Tras el robo de las burras será la misa de resurrección y a su finalización la clásica y esperada procesión del encuentro. Una cita en la que los más pequeños sacan al Niño Jesús y las chicas a la Virgen del Rosario. Ambas en parihuelas van por recorridos diferentes. Por un lado el Niño Jesús hace el recorrido tradicional de cualquier procesión en Santa Ana y el de la Virgen mucho más corto con la particularidad que en la Plaza de España se encuentran de frente ambas imágenes y se hacen una reverencia en tres ocasiones, para después ir juntos por el mismo recorrido.

Por otra parte, el pueblo de Linares de la Sierra acogerá un año más este Domingo de Resurrección de su popular y querida rifa del piñonate, una cita que muchos vecinos junto a visitantes y curiosos no se pierden cada año.

La rifa del piñonate se hace a beneficio de la Hermandad Sacramental, donde están implicados bastantes vecinos de este pequeño pueblo serrano. Por la mañana temprano, sobre las nueve y media, será la misa en la iglesia de San Juan Evangelista y después el cura párroco local irá hasta la antigua casa del cura, justo al lado de la iglesia, para bendecir los piñonates que formarán parte de la rifa. Así pues todo comenzará en torno a las diez de la mañana. En estos últimos años se están haciendo entre 400 y 500 roscas de piñonate.

El rito es muy sencillo. Bajo la apuesta de un euro el responsable de la mesa de juego te entrega cuatro cartas de la baraja española. Cuando se completa la venta de toda la baraja (48 cartas) una mano inocente corta otra baraja y la carta que se levante es la ganadora. La persona que la tenga se lleva la rifa en cuestión. A más euros apostando más cartas tienes y más opciones de llevarte la rosca.

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