Moguer recupera la esencia de Juan Ramón con la casa-museo

  • Los trabajos han pretendido conservar el genuino entorno en donde vivió y trabajó el poeta · Las nuevas instalaciones dan un enfoque más divulgador de la obra y creación del escritor

Moguer estaba huérfana desde que la casa-museo de Juan Ramón Jiménez cerrara sus puertas para su restauración. La reapertura, que tuvo lugar en la tarde de ayer, hace que este miércoles fuera un día histórico para la localidad y la cultura andaluza, tras más de cuatro años de trabajos.

El reencuentro con la figura del Nobel moguereño en todo su esplendor, realza el vínculo indiscutible entre el escritor y su localidad y para ello la casa-museo ha intentado fusionar el ambiente más genuino del hogar del poeta, con sistemas audiovisuales encaminados a hacer una mejor difusión de la vida y obra de Juan Ramón Jiménez.

La inauguración contó con la presencia del presidente de la Junta, Manuel Chaves; la consejera de Cultura, Rosa Torres; la presidenta de la Diputación, Petronila Guerrero, y el alcalde de Moguer, Juan José Volante; el gerente de la Fundación, Antonio Ramírez Almanza, todos ellos acompañados por parlamentarios, delegados de la Junta, concejales y un buen número de moguereños que no quisieron perderse el acto. Quien no estuvo fue ningún descendiente de la familia, que excusaron su ausencia, en concreto Carmen Hernández Pinzón, por los compromisos familiares propios de la época navideña. Para que los moguereños y público en general se familiaricen con las nuevas instalaciones se ha abierto desde hoy y hasta después de Reyes unas jornadas de Puertas Abiertas.

Chaves destacó que la restauración "ha tenido un resultado muy satisfactorio desde el punto de vista funcional y arquitectónico". El presidente andaluz también se refirió al cambio del nombre de la casa, que ha pasado a llamarse casa-museo Zenobia y Juan Ramón y lo justificó diciendo que "los expertos dicen que Zenobia fue gran parte de la obra de Juan Ramón y que también compartió con él el compromiso ideológico y político".

Otro de los aspectos positivos que Chaves destacó es que la apertura ha sido posible, dentro del trienio de conmemoraciones dentro del que el próximo año se celebrará el 50º aniversario de su muerte.

Se trata de un edificio catalogado como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, que data del siglo XVIII, y su uso como Casa Museo se remonta al año de la concesión del Premio Nobel al poeta moguereño en 1956.

Este centro, reabierto ayer, pretende constituirse en un espacio de referencia para el estudio de la obra juanramoniana. Su restauración integral y la puesta en marcha del proyecto museístico han supuesto una inversión total de 1,5 millones de euros, de los que la Junta ha aportado alrededor del 50%; el resto la Diputación de Huelva y el Ayuntamiento de Moguer. En concreto, se han invertido en la restauración del inmueble 860.000 euros y 683.000 euros en su conformación museística.

El objetivo principal de este proyecto es acercar al público al Juan Ramón Jiménez menos conocido, a través de un recorrido por los objetos personales que rodearon su vida, sus sonidos, sus textos e imágenes. Todo ello desde una visión didáctica, conseguida gracias a la reforma del acondicionamiento planteada por el nuevo proyecto museístico, que añade aspectos audiovisuales ya mencionados .

La casa-museo Zenobia y Juan Ramón Jiménez estrena también un nuevo enfoque, dirigido al turismo cultural, tal y como recordó el propio Chaves. La reforma integral de la típica casa señorial andaluza ofrece un amplio abanico de posibilidades que dinamizan la obra del poeta, poniéndola en valor y que recrean una etapa de la historia de Moguer y de Andalucía en general. De este modo, cada una de las dependencias se vincula a una etapa o aspecto de su vida o creación. Así, el despacho -en la planta alta- está relacionado con los primeros versos del Nobel cuando, tras un ligero coqueteo con la pintura, decidió que su vocación estaba realmente en la poesía.

El dormitorio es El encuentro con la belleza y con ello, se invoca al momento en que el escritor conoce a su esposa Zenobia Camprubí, y que pese a "las reticencias de la joven, el poeta consiguió enamorarla a través de las traducciones que realizaron conjuntamente del Nobel bengalí Rabindranath Tagore". Otro ejemplo, de este periplo de estancias y episodios biográficos se encuentra en el salón, que es el recuerdo del doloroso exilio, siendo lo más terrible la pérdida de la esperanza en volver a España.

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