La Junta excluye como Lugares de Memoria a Saltés y Membrillo Bajo

  • El Consejo de Gobierno andaluz sólo aprueba la declaración de la fosa común del cementerio de Nerva

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El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó en su última reunión la declaración de 14 Lugares de Memoria Histórica en las ocho provincias, de acuerdo con el decreto de agosto de 2011 que instaura esta figura para recordar los principales emplazamientos de la represión franquista y homenajear a las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura.

El grupo de trabajo Recuperando la Memoria Histórica de la CGT había solicitado la declaración de esta figura para la aldea zalameña de Membrillo Bajo y la Isla Saltés, en Huelva, por lo que su negativa u olvido ha caído como un jarro de agua fría en la asociación memorialista onubense.

La aldea de Membrillo Bajo fue testigo y víctima de una brutal represión durante los primeros años de la Guerra Civil. Hombres, mujeres y niños fueron eliminados por los fascistas, que les colgaron el sambenito de rojos para acallar sus reivindicaciones comunales. Los propietarios de las tierras vecinas y terratenientes zalameños aprovecharon su afinidad con el golpe fascista para arrebatarles sus tierras y eliminar a los vecinos más incómodos y críticos con sus pretensiones.

El Membrillo Bajo fue destruido, incendiado y gran parte de sus habitantes asesinados. Hoy, la aldea permanece ruinosa en uno de los bordes de la carretera Zalamea-Berrocal.

Otra de las propuestas de Huelva que el Consejo de Gobierno ha dejado fuera ha sido el campo de concentración de Isla Saltés. Con más de 3.000 presos, la mayoría de ellos capturados en la zona de Levante y Cataluña, se convirtió en un centro de internamiento del ejército franquista. Hay constancia escrita de palizas, torturas y muertes en sus instalaciones pesqueras, pero no verificaciones de fusilamientos.

El apoyo de la población civil de Huelva y, sobre todo, de grupos de mujeres de Punta, evitaron muchas muertes de estos internos, a los que les facilitaron ropas, mantas, tabaco y alimentos aprovechando las bajamares del canal de Saltés, que separa Huelva de Punta Umbría.

El único sitio de los presentados desde Huelva que ha sido considerado por el Consejo ha sido la fosa común del cementerio de Nerva, una de las más grandes de España, con más de 1.300 cuerpos enterrados después de distintas matanzas desencadenadas por las fuerzas fascistas en los pueblos de la Cuenca Minera onubense, los más castigados junto al Andévalo y la Sierra de Huelva por los golpistas y sus colaboradores.

Los enclaves elegidos son el monumento a los asesinados en el Campo de Concentración de Mauthausen y la antigua cárcel del Ingenio, en Almería; el Castillo de San Sebastián, en Cádiz; la fosa común del Cortijo El Marrufo, en Jerez de la Frontera (Cádiz); los Muros de la Memoria en los cementerios de la Salud y de San Rafael, en Córdoba; las tapias del cementerio de Granada y la carretera entre los municipios granadinos de Víznar y Alfacar; la fosa común del cementerio de Nerva; el refugio antiaéreo de Jaén y los vestigios de la Batalla de Lopera (Jaén); la carretera Málaga-Almería y el cementerio de San Rafael de Málaga, y las antiguas cárcel de la Ranilla y Comisaría de la calle del Gran Poder (Sevilla). Los 14 nuevos Lugares de Memoria Histórica se suman a los dos primeros que fueron declarados en diciembre de 2011, la Casa de Blas Infante en Coria del Río (Sevilla) y el lugar de su fusilamiento en el kilómetro 4 de la antigua Carretera de Carmona, en Sevilla.

De acuerdo con el decreto regulador, la consideración de un emplazamiento como Lugar de Memoria Histórica obliga a la administración titular a garantizar su identificación, señalización, preservación y, en el caso de que experimente alguna transformación, a mantener una huella o registro permanente que sirva para recordar los hechos relacionados con el sitio.

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