Intensa emoción a la llegada de los marineros a Lepe e Isla Cristina

  • Las autoridades de Santo Tomé decidieron retirar los pasaportes a dos tripulantes y al representante de la armadora para garantizar que no se produzca el abandono de los nueve pesqueros

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La mayoría de los marineros onubenses de la empresa Astipesca que durante más de un mes han permanecido inmovilizados en sus buques de pesca en la República Democrática de Santo Tomé llegaron durante la tarde-noche de ayer a sus respectivas zonas de residencia -Lepe, Isla Cristina, Ayamonte y Huelva capital- tras más de doce horas de viaje.

Sólo dos de ellos, el patrón de costa de la capital, Manuel Gil Vidal, y el jefe de máquinas de Isla Cristina, José Carrasco Custodio, junto con el representante de la armadora, se quedaron en la isla africana sin poder coger el avión con destino a Lisboa para poder volver a España, al habérseles retirado el pasaporte. No obstante, según ha podido saber este periódico, las gestiones realizadas por las distintas administraciones han propiciado una rápida resolución de esta nueva problemática, y se espera que en los próximos días puedan regresar a sus casas.

Para este grupo de marineros y para sus familiares y amigos, la jornada de ayer fue intensa. Primero porque una decena de esposas de los 25 pescadores españoles, principalmente de las localidades de Isla Cristina y Lepe, se desplazaron a la capital portuguesa para recibirles y llevarles a sus respectivos hogares.

Mariluz Asensio, esposa del patrón isleño Juan de la Rosa, se mostró indignada a su llegada al aeropuerto de Lisboa por las penurias que han pasado los pescadores por culpa de su armador. "Hemos hablado todos los días con ellos y lo han pasado mal, aunque mantenían la moral", declaró al explicar que las tripulaciones vivieron en precarias condiciones a bordo de los barcos, donde "al final escaseaba la comida".

Estas declaraciones de Mariluz fueron posteriormente ratificadas por el marinero lepero José Antonio Rodríguez, quien confirmó que la plantilla llega "muy decepcionada por los compañeros que han tenido que quedarse en Santo Tomé, pero más por la actitud que ha mantenido la empresa en todo este tiempo que hemos estado paralizados".

Rodríguez se quejó de que son trabajadores que han dado "media vida por el empresario", Domingo González, que le han "puesto rico, y que ha hecho todo por no pagar una miseria" para que pudieran volver a casa.

Tras ser recibido, junto al resto de los 19 marineros onubenses y gallegos, y los tres portugueses por sus familiares en el aeropuerto, reconoció que, aunque han pasado lo peor, les queda "la incertidumbre de ver lo que pasa ahora con la empresa, los momentos más duros".

Rodríguez relató que los dos compañeros que se han quedado retenidos en Santo Tomé "están bien, en el hotel, y sólo permanecerán unos días por la seguridad de los nueve barcos de la empresa que están allí". El marinero lepero reconoció que las autoridades del país africano, en el momento de salida, decidieron al azar, barajando los pasaportes, quien se quedaba para cuidar los barcos y por si era necesario realizar alguna maniobra, pero recalcó que no estaban detenidos ni retenidos.

Cuando los dos autocares fletados por las distintas corporaciones locales llegaron a Isla Cristina y Lepe se vivieron momentos intensos de emoción entre familiares y amigos. En la población isleña, los dos marineros, Antonio Rodríguez y Juan de la Rosa, tras mantener un breve encuentro con la alcaldesa, María Luisa Faneca, reconocieron que la situación se complicó el pasado viernes, cuando desde la empresa se les comunicó que no les darían combustible y que se buscaran la vida para retornar a España.

A partir de ese momento, decidieron hacer fuerza desde los medios de comunicación, consiguiendo que el armador pagara los pasajes de regreso. Algunos de los pescadores dijeron en el aeropuerto que para pagar la noche de hotel anterior a la partida y los gastos de salida, de 60 euros, tuvieron que recurrir a sus últimos ahorros e incluso hacer colectas.

En Lepe, numerosas personas, encabezadas por el alcalde, Manuel Andrés González, se dieron cita en la avenida de Blas Infante para recibir a los siete tripulantes de los nueve pesqueros que se han quedado fondeados en la costa de Santo Tomé, porque su pequeño puerto no reúne las condiciones necesarias para albergarlos, según explicaron los marineros.

El primero en bajar del autobús fue el patrón de pesca José Antonio Rodríguez, envuelto en una bandera española, y en compañía de su mujer, Luci Suárez, que en estos días ha actuado como portavoz de las mujeres que, en tierra, han presionado para que volviesen sus familiares.

Todos sus compañeros coincidieron en que lo que han hecho con ellos "no tiene calificativos, porque nos han dejado en medio de una isla sin alimentos ni agua, y sin hablarnos claramente".

Por su parte, Juan Manuel Suárez, explicó que ante la suspensión de pagos presentada por la empresa Astipesca, propietaria de los barcos, "a partir del próximo lunes intentaremos ir a la empresa para que nos paguen lo que nos deben".

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