'La Hacienda' cambiará su origen agrícola por el cultural

  • Tras la reforma que financia el Ayuntamiento, sus paredes restauradas albergarán un salón de usos múltiples para exposiciones y la biblioteca municipal

La tradición agrícola de Rociana no sólo ha dejado una huella indeleble en la cultura, la idiosincrasia y en el sustento de vida de sus ciudadanos. Su legado arquitectónico en este campo es uno de los más importantes de la comarca, y buena cuenta de este 'tesoro' dan las casas de estilo señorial que proliferaron a finales del siglo XIX y principios del XX, etapa en los que la filoxera atacó los viñedos franceses y del norte de España. Un golpe para determinadas zonas vitivinícolas que tardarían décadas en reponerse y que motivaría el que los empresarios de aquellas tierras pusieron sus miras en el Condado de Huelva, en los que la terrible enfermedad a penas castigó sus vides.

De aquella eclosión económica nos quedó el legado de señoriales caserones de estilo regionalista, los cuales aún se mantienen en pie respetando fielmente la fisonomía y el buen gusto con el que fueron erigidos. No obstante, estos magnos templos son propiedad privada, con las salvedades del 'Alambique' y 'La Hacienda', edificio, este último, que representa la fisonomía arquitectónica de una explotación agrícola destinada al olivar. Fiel a las características que poseían este tipo de infraestructuras, 'La Hacienda' acogía la emblemática almazara, una bodega y la residencia señorial que, aunque poseía carácter temporal, hacía gala de todos los lujos y detalles de unos propietarios adinerados. Los expertos señalan que todo el edificio está impregnado del estilo neoclásico y que pudo ser erigido en la segunda mitad del siglo XVII.

Desde que el edificio pasara a manos del Ayuntamiento, sus enormes dependencias han sido infrautilizadas, con la salvedad de esporádicos cursos de formación profesional ocupacional, amén de una temporada en la que parte de sus instalaciones fueron la sede de la Policía Local y de Protección Civil. Es ahora cuando, tras una profunda restauración, se va le va a dar el protagonismo que merecen sus paredes, al destinarse de lleno al ámbito cultural, gracias a que en sus entrañas acogerá un salón de usos múltiples para exposiciones, un salón de actos y la biblioteca municipal.

El área sobre el que se va a proceder a su restauración será el que en antaño ocupaban la almazara, cuya nave exterior se destinaba a la 'presa de viga' que parte de la torre de contrapeso situada en esquina, más una nave interior de mayor ancho donde se ubicaba el molino y los trojes.

El arquitecto encargado del proyecto, José Acosta, señala en su informe que uno de los problemas más acuciantes a solventar es el estado en el que se encuentran las dos crujías situadas más al fondo de la nave interior. Razón por la cual se va a demoler su techumbre para, posteriormente, construir en ella una nueva edificación en este espacio que tenga su pertinente continuidad con el conjunto. Paralelamente, se pretende crear un patio de luz de unos 22 metros cuadrados de superficie en el vértice más interior, con objeto de "acabar con la escasez de luz natural".

Las obras también acondicionarán un área para el salón de usos múltiples que se optará por dejarla totalmente diáfana con la inclusión de las tres crujías trasversales. Del mismo modo, el edificio acogerá también un salón de actos, un despacho de dirección y una sala de administración.

Por el momento, los trabajos preliminares están consistiendo en la demolición manual de las crujías interiores a sustituir por una nueva. Pero como toda máxima de restauración que se precie, estos trabajos mantendrán impertérritos los rasgos arquitectónicos y las líneas neoclásicas que presiden un edificio que pretende convertirse en el referente cultural de Rociana del Condado.

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