Expertos rechazan que el motivo de la protesta del 1888 sea ecologista

  • Varios ponentes defienden en una mesa redonda que la manifestación fue una lucha de poderes

En los ecos de la sociedad comarcal aún resuenan las conclusiones a las que se llegaron en la mesa redonda organizada por la asociación cultural El Doblao, en colaboración con Fieldwork Riotinto y el Ayuntamiento de Minas de Riotinto, que contó con la participaron de: Alfredo Moreno Bolaños, autor del libro Génesis del anarquismo en Minas de Río Tinto. Maximiliano Tornet cono paradigma y su papel en el Año de los Tiros; el director del museo minero de Riotinto, Aquilino Delgado Domínguez; y los investigadores Carlos González Caballero y Juan Manuel Gemio del Río.

Para los ponentes, a diferencia de lo que piensan en la Mesa de la Ría y la Delegación Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, el 4 de febrero de 1888 no puede considerarse como el despertar de la conciencia ambiental a nivel mundial. Más bien se trató de una lucha de poderes (agrícola-minero) por el control socioeconómico y político de la comarca que cogió a los ciudadanos de a pie en el centro de la polémica. "Por una parte, estaban los caciques y terratenientes de Zalamea la Real con intereses agrarios y, por el otro, la compañía minera de capital británico, Riotinto Company Limited, RTCL, que ya controlaba gran parte del territorio. En medio, intentaban de subsistir, con el poco sustento económico que les llegaba de sus jornales, los trabajadores del campo y de la mina". Este fue el contexto en el que situó a los presentes el historiador Carlos González nada más iniciar la sesión.

Por su parte, Alfredo Moreno se encargó de desmitificar la figura Maximiliano Tornet, retratado por la historia como el líder revolucionario del anarquismo minero en la zona. El investigador riotinteño no lo considera un líder sindical, ni mucho menos un anarquista. Lo sitúa más bien al lado de los intereses del poder agrario. Es más, afirma que, "a principio de aquel fatídico año comenzó a mantener contactos con los terratenientes de la zona que querían aprovechar el malestar de los mineros por las paupérrimas condiciones laborales que sufrían para enfrentarlos a la Compañía con la única intención de acabar con las teleras. No es posible que, por una parte, reivindicaba la supresión de las calcinaciones y, al mismo tiempo, el abono del jornal a los trabajadores que no podían ir a los tajos los días de manta. Esta contradicción es imposible de sostener. Tanto a al Ayuntamiento de Riotinto como al de Nerva les interesaba que siguieran las calcinaciones porque la mayoría de sus habitantes vivían de la mina ", subrayó.

El director del museo minero de Riotinto, Aquilino Delgado restó también credibilidad a la idea de enfocar la fecha marcada con sangre como el inició de ningún movimiento ecológico. "En cualquier caso, para hablar de las primeras manifestaciones de ecologistas deberíamos irnos a una que tuvo lugar en Huelva en 1880 o incluso a otra que tuvo lugar en Alemania un siglo antes. De hecho, las teleras existieron desde 1788 hasta 1908. Era una práctica habitual a nivel mundial, no solo en Riotinto, y desaparecieron por cuestiones técnicas y económicas, no medioambientales", aclaró.

De esta forma, los integrantes de la mesa redonda mostraron su desacuerdo con la reivindicación realizada a la Unesco para declarar el 4 de febrero como el Día Mundial del Ecologismo. "No podemos permitir que se manipule la historia, ni que se juegue con nuestros muertos. No fue el Año de los Humos, sino el Año de los Tiros. Así es como ha de quedar para la historia. Según la ciencia histórica no hay ecologismo por ningún lado en estos terribles hechos. Fue una reivindicación laboral y una lucha de poderes que, desgraciadamente, terminó en tragedia para los más débiles", concluyó Gemio en nombre de sus compañeros.

En el turno de preguntas, Aurelio González, miembro de la Mesa de la Ría defendió la tesis ecologista argumentando que los datos ofrecidos por los ponentes estaban sujeto a diferentes interpretaciones, a la vez que restaba importancia a la posible manipulación a la que pudieran haber sido sometidos los vecinos de la zona por parte de los terratenientes de Zalamea la Real. "Se manifestaron en contra de la contaminación de la mina. Hoy lo reivindicamos desde nuestra mentalidad".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios