Ex mineros buscan empleo en Aguas Teñidas y Emed Tartessus

  • Los trabajadores esperan ser recolocados en la actividad minera · En la actualidad realizan trabajos para la empresa Egmasa y cursos de formación, pero reclaman un puesto estable

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La historia se remonta a septiembre de 2002, momento de la firma del acuerdo marco de aplicación de medidas sociolaborales para la minería metálica de Huelva, que rubricaron las centrales sindicales UGT y CC OO y las administraciones central y autonómica. El documento establecía tres vías de escape para hacer frente a la crisis de la minería que desde mediados de los ochenta azotaba a las cuencas de Huelva a consecuencia de la caída del precio del cobre. Era la época en que en Tharsis los liquidadores ordenaban el cierre de la mina, el rendimiento de Migollas en Almagrera comenzaba a tambalearse y MRT titubeaba entre el Plan Esquila y el Plan Albor. Años después trabajadores y gobiernos se rendían a la evidencia y se sentaban en una mesa para aliviar la pérdida de puestos de trabajo y buscar soluciones al futuro de los mineros.

Para ello se crearon planes de actuación. Uno establecía jubilaciones directas y prejubilaciones, otro ayudas sociales y un tercero recolocaciones, inicialmente en labores de restauración medioambiental. En total estaban incluidos más de mil cien trabajadores.

Alrededor de setecientos mineros se acogieron sucesivamente al plan de prejubilaciones no sin algún que otro contratiempo. Cada uno ellos recibió su póliza individual de la mano de MRT, Navam-Almagrera, Bolsa de Tharsis, Insersa, Nueva Tharsis y Filón Sur, mientras los sindicatos comenzaron a reclamar medidas de las administraciones para favorecer la diversificación económica de la Cuenca Minera, una cuestión que enfrentó al Gobierno central y a la Junta de Andalucía.

Después de la escenificación de las administraciones y agentes sociales que dieron por zanjada la mesa de las medidas sociolaborales al recibir un grupo de mineros los atrasos y las pólizas de las prejubilaciones, otro grupo alzó la voz. Fueron los trabajadores que extinguieron sus contratos para acogerse a las indemnizaciones, grupo al que se denominó de las 'ayudas sociales'. Tras un encierro en la catedral de La Merced recibieron los fondos de la Junta destinados al autoempleo. Las cantidades se establecían en función de los años trabajados o del proyecto a emprender en solitario.

Salvado el escollo de las prejubilaciones y las ayudas sociales, sólo quedó pendiente de solución la recolocación de un centenar de ex mineros, que aún colea. Un grupo de setenta trabajadores comenzó a beneficiarse al cabo de un tiempo de acciones formativas con la finalidad de posibilitar su contratación en nuevos proyectos empresariales de la comarca minera. Al mismo tiempo, participaron en planes de restauración ambiental como establecía el acuerdo marco. Así, desde entonces los trabajadores recolocables han venido realizando tareas de recuperación a través de la Empresa de Gestión Medioambiental (Egmasa) en lugares como Peña del Hierro, Mina Concepción, San Telmo, Valdelamusa, Filón Centro, peñasco, Morantes y Cueva de la Mora entre otras.

Sin embargo, los ex mineros han denunciado en varias ocasiones el incumplimiento del acuerdo suscrito con la Junta, como ocurrió con los de Riotinto y los cursos becados. Los últimos en hacerlo han sido trabajadores de la antigua compañía minera de Tharsis que reclaman una solución definitiva y estable a su situación laboral. Estos han mostrado últimamente su preocupación, ya que tras varios años del cierre de la mina no han sido recolocados y sólo han venido realizado labores de restauración de zonas mineras degradadas y su adaptación de carácter turístico o de ocio, eso sí, tal y como se había acordado.

Los ex mineros tienen establecido un contrato laboral de doce meses, de los cuales cuatro corresponden a cursos de formación becados. Estos consideran que su futuro laboral está en el aire, ya que hasta el momento no han podido acceder a los puestos de trabajo de proyectos industriales implantados en la zona.

Los trabajadores entienden que la Administración debe abordar en serio su futuro laboral y que tiene que ofrecerles una alternativa de empleo a medio y largo plazo. Es más, llegado el caso también plantean como solución las prejubilaciones teniendo en cuenta que la mayoría de ellos alcanza prácticamente los cincuenta años de edad, por lo que están en condiciones de optar a esta alternativa. Por el momento, los ex mineros cuentan con un contrato laboral con Egmasa hasta el próximo mes de octubre. ¿Después...?

Pero sobre todo consideran que la alternativa pasa por ser recolocados en Aguas Teñidas y en Emed Tartessus, si ésta última reabre la mina de cobre de la extinta MRT. De entrada, la Junta de Andalucía firmó con la mina de Valdelamusa un protocolo para colocar allí algunos de los ex mineros. A tenor de este convenio, treinta trabajadores ya han presentado su solicitud pero se mantienen a la espera de que la empresa realice las labores de selección.

Los ex mineros afirman que no quieren seguir subsidiados por la Administración y aseguran que están capacitados para trabajar en la mina, cuyo yacimiento inauguró en noviembre del pasado año el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves. La explotación emplea en la actualidad a unas cien personas, pero la plantilla prevista cuando esté a pleno rendimiento, incluidas las dos plantas de tratamiento de mineral que se está construyendo, será de casi trescientas. El proyecto de Emed Tartessus contempla la creación de cuatrocientos puestos de trabajos. La Administración autonómica debe dar su visto buena a la puesta en marcha.

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