Doñana Ecosocial reclama una reestructuración hídrica del entorno

  • La Asociación de Municipios destaca la importancia de favorecer la participación ciudadana en el diseño de la comarca · El Foro espera presentar un documento de trabajo en el primer trimestre de 2010

Favorecer la participación ciudadana en primera persona en el diseño de las directrices que regirían Doñana. Con este espíritu se cerró el coloquio Doñana Ecosocial, celebrado en el Ciecema de Almonte e impulsado por la Asociación de Municipios de la Comarca de Doñana.

En este foro se ha puesto la primera piedra a la hora de definir los cimientos de una hoja de ruta que siente las bases del futuro de la comarca, siempre dentro de unos esquemas de sostenibilidad que permitan garantizar las necesidades medioambientales.A esta llamada acudieron en torno a 600 personas representantes del tejido social, agrícola y empresarial, los cuales aportaron sus sabias propuestas y sugerencias. Pero en el aire aun quedan multitud de interrogantes e ideas que precisan definirse convenientemente en papel para su posterior puesta en escena, así como demandas que tendrán que ser consensuadas por ir en perjuicio de otros intereses.

Ahora toca encajar todas estas piezas del puzzle ciudadano y tratar de concretarlas en el documento Pacto por Doñana que respaldarán todos los ayuntamientos de la comarca.

Según las opiniones sondeadas por este periódico la iniciativa es enormemente plausible, si bien lamentaron la ambigüedad a la hora de casar intereses que parecen antagónicos. La Asociación de Municipios recordó que es prematuro concretar medidas, ya que de lo que se trataba en esta primera toma de contacto era de sentar las bases, conocer las demandas ciudadanas y, posteriormente, ponerlas en común a través de las mesas de trabajo. Concretamente están previstas cinco, englobadas bajo otros tantos epígrafes diferentes: Doñana territorio sostenible, Una ciencia social de la sostenibilidad, Otra Doñana es probable, Educación para la sostenibilidad y Unidos por el agua. En total serán en torno a 150 las personas las que colaboren más intensamente en esta nueva fase, en la que se concertarán reuniones periódicas hasta culminar el trabajo en el primer trimestre de 2010, en el que se harán públicas las conclusiones.

El doctor en Biología y presidente de WWF-España, Francisco Díaz, considera crucial esta implicación ciudadana, ya que "la conservación de la naturaleza no consiste en delimitar en un mapa un espacio protegido bajo la catalogación que se determine oportuna, sino que está ligada a su matriz territorial y no es ajena a los problemas que afectan a su calidad y nivel de vida".

Según lo resaltado en el coloquio, el problema más acuciante que aqueja Doñana y que frena su desarrollo económico son sus limitados recursos hídricos. La crisis del ladrillo ha contribuido de forma decisiva a frenar la presión urbanística y los desafíos y problemas medioambientales que ello comportaba. Una preocupación menos.

En este nuevo escenario coyuntural la estrategia hídrica ocupa el primer plano dentro de los desafíos sociales y obliga a definir los usos y los recursos para el consumo humano, el turismo y la agricultura.

Así se postuló Leandro del Moral, doctor en Geografía en la Universidad de Sevilla, quien señaló la necesidad de retomar el debate sobre palabras postergadas como "justicia y equidad a la hora de rediseñar la distribución. Es necesario que limitemos las extracciones, teniendo en consideración dichos factores. No es lo mismo un arrozal, que consume una gran cantidad de recursos hídricos y que renta pocos recursos económicos para la comarca, que una fresa ecológica que tiene un impacto muy leve en el entorno". Y añadió que "es necesario cribar las diferentes explotación agrícola, dado que en términos sociales renta más una pequeña plantación que cualquier latifundio". En línea con este análisis recalcó que "si no ponemos coto al desarrollo agrícola, terminaremos por hacer nuestros los patrones de agricultura intensiva y acabamos con la sostenibilidad".

Del Moral se mostró crítico con los trasvases porque generan dependencia y trasladan el problema a otra región. Detalló que los 4,9 hectómetros cúbicos de la trasferencia de la cuenca del Guadalquivir a la Atlántica representan una cantidad "moderada", si bien le preocupa especialmente que, "tal y como está demostrado, este tipo de infraestructuras lleve implícito un aumento del área regable y supongan una llamada al descontrol". Otra de las inquietudes de los presentes fue la llegada al Parque de aguas fecales sin depurar.

Prácticamente todos los temas fueron tratados en estas jornadas, en las que políticos de todos los colores se vanagloriaron de que Doñana será fruto del consenso ciudadano. Pero extraoficialmente un tema se desveló como tabú durante el coloquio: el oleoducto de 200 kilómetros de doble tubería del Grupo Gallardo que conectará su nueva planta petroquímica en el interior de Extremadura con el Puerto de Huelva. Científicos, ecologistas y el tejido social coincidieron a la hora de oponerse a esta infraestructura que atravesará 13 espacios protegidos andaluces, entre los cuales se incluye la Reserva de la Biosfera, el Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, el corredor Ecológico del Tinto, el Corredor Verde del Guadiamar, el entorno de Doñana y las marismas del delta del Tinto y el Odiel.

Varias preguntas ciudadanas formuladas en el seno del coloquio tendentes a conocer el impacto ambiental de esta infraestructura quedaron sin respuesta e incluso a instancias de los medios de comunicación los políticos hicieron frente común para cerrar filas con una respuesta unánime: "Sin comentarios". El único ponente que se pronunció fue Rufino Acosta, quien recordó "la fuerte oposición social que halló el proyecto en Extremadura", si bien consideró que la empresa podría desistir de ejecutarlo por los problemas técnicos y financieros de la faraónica obra.

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