Desolación en Las Cumbres tras el fuego

  • Cartaya pierde parte de su pulmón verde a consecuencia de las llamas

  • El Infoca da por extinguido el incendio a la espera de conocer el número de hectáreas calcinadas

Un fuerte olor a humo y a tierra y madera quemada, pero sobre todo mucha desolación, es lo que deja tras de sí cualquier incendio forestal. Pero más desolador es el panorama cuando se trata de una zona boscosa y de alto valor ecológico como la que ardió en la tarde del martes en el pinar del Campo Común de Abajo de Cartaya, concretamente en el paraje conocido como Las Cumbres, donde lo que antes era verde y frondoso, se convirtió en apenas cuatro horas en un lugar ennegrecido e inhóspito que tardará años en recuperarse.

Huelva Información fue ayer, el día después del devastador incendio, testigo directo del arduo trabajo y del enorme esfuerzo que deja tras de sí con las imágenes que los ciudadanos han visto ya mil veces de las llamas devorando el monte y de la lucha titánica de los equipos de extinción, tanto aéreos como terrestres, para lograr estabilizar primero, y después controlar, un incendio forestal. Dos fases en cualquier desastre de estas características que, en el caso del incendio de Cartaya, se consiguieron el martes a las 19:30 y el miércoles a las 00:05, respectivamente.

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El siguiente paso se dio ayer, cuando el Plan Infoca decretó extinguido oficialmente el fuego a las 20:50. Precisamente, esta última fase es un proceso que en función de las circunstancias que concurran, lo mismo puede tardar unas cuantas horas que varios días. Y es que según los agentes de Medio Ambiente con los que pudo hablar ayer sobre el terreno este periódico, la extinción no se decreta hasta que no quede ni un rescoldo que pueda ser reavivado por el viento o por cualquier otro factor con el objetivo de dejar totalmente garantizada la no reactivación del mismo.

En dichas labores permanecieron durante toda la jornada de ayer miércoles, tanto durante la noche como por el día, aproximadamente una treintena de bomberos forestales que, apoyados por varios vehículos autobomba y bajo la dirección de dos agentes de Medio Ambiente, centraron sus esfuerzos en "refrescar" y "perimetrar" la zona afectada por las llamas. Una tarea en la que los bomberos forestales recorren en círculo toda la franja entre las zonas calcinadas y no afectadas por el incendio, "empapando literalmente" con agua una franja de terreno de unos cincuenta metros de ancho, y apagando "concienzudamente" los rescoldos que habitualmente quedan en el área quemada.

De forma paralela, tanto efectivos de la Guardia Civil como miembros de la denominada por el Infoca Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BIIF), realizaban sobre el terreno las labores de investigación necesarias para determinar el origen y las causas del fuego. Una labor silenciosa para esclarecer los hechos, y determinante en casos como este de Cartaya, a la hora de recabar pruebas que permitan que la ley recaiga sobre el presunto autor del mismo, un joven de la localidad que, según avanzó ayer este periódico, fue retirado de la zona en pleno incendio y a primera hora de la tarde del martes por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza -Seprona- para ser trasladado a dependencias policiales "en calidad de investigado".

Y es que los investigadores trabajaron con la hipótesis de la intencionalidad desde el primer momento, dado que, como señaló el mismo martes por la tarde el delegado territorial de Medio Ambiente de la Junta en Huelva, Juan Antonio Cortés Rico, el origen de las llamas estuvo "en al menos dos puntos diferentes, y posiblemente en otro tercero", retirados varios kilómetros entre sí.

La hipótesis la reforzó poco después el propio consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, José Fiscal, quien apuntó que los incendios de los últimos días en la provincia, tanto este de Cartaya como el de Santa Olalla del Cala del domingo "han sido provocados intencionadamente por terroristas ambientales", a lo que añadió que "estamos haciendo un esfuerzo especial por tener todos los datos que conduzcan a que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado detengan a estos individuos".

Otras tareas en las que trabaja el Infoca, y cuyos resultados aún se desconocen hasta la conclusión total de las mediciones, es el número total de hectáreas calcinadas, si bien se puede adelantar que este de Cartaya, al margen del ocurrido en Doñana de finales de junio, es por el momento uno de los grandes incendios que han afectado este verano a la provincia de Huelva.

El incendio de este martes en Cartaya ha tenido lugar a escasos metros del ocurrido en la zona hace ahora justamente tres años, cuando un 27 de agosto otro virulento fuego calcinó 110 hectáreas de pinar entre los términos municipales de Cartaya, Aljaraque y Gibraleón.

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