Befesa se desvincula de los malos olores y dice que el vertedero cumple las normas

  • La empresa gestora de la planta de tratamiento garantiza los controles

La empresa Befesa, propietaria del vertedero de residuos industriales tóxicos y peligrosos de Nerva, ha rechazado que tenga responsabilidad en los malos olores denunciados en la localidad, ya que sus instalaciones, asegura, cumplen la normativa vigente y se someten a estrictos controles de la Administración.

A través de un comunicado, la compañía ha querido dejar claro que en la actualidad tampoco existe dato alguno que indique que la calidad del aire en esta localidad no se ajusta a los parámetros normales y que ello se deba a sus instalaciones. Befesa recuerda que un equipo de investigación de la Universidad de Huelva trabaja en las mediciones sobre la calidad del aire en la localidad que concluirá el próximo año. De momento, el trabajo universitario no se conoce.

La empresa confía en que las diferentes mediciones confirmarán que la calidad del aire en el entorno de Nerva se ajusta a los índices establecidos en la Ley.

Befesa Gestión de Residuos Industriales puntualiza que ha cumplido su compromiso de construir un sistema de descarga para así evitar la formación de nubes de polvo y que el Centro de Nerva dispone de la Autorización Ambiental Integrada (AAI), que avala el trabajo y los proyectos de Befesa en este municipio.

Befesa insiste en que la Audiencia Provincial de Huelva archivó en agosto de 2007 las denuncias presentadas por diversos colectivos, al no apreciar ningún delito contra el medio ambiente.

El alcalde de Nerva, el independiente Domingo Domínguez, trasladó el pasado día 30 de noviembre a la consejera de Medio Ambiente las inquietudes ciudadanas sobre el funcionamiento del centro de tratamiento de residuos. Domínguez ha reclamado en varias reuniones la necesidad de contar con un control de emisiones para clarificar la situación ambiental del vertedero. El centro está pendiente de dilucidar la ampliación que pretende Befesa y que está enquistada por un contencioso judicial. De la resolución judicial depende el futuro del vertedero.

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