El 'procés', un lastre para el crecimiento

Un terremoto político, institucional y social de la intensidad del procés no ocurre sin que se note de forma negativa en algo tan sensible hacia este tipo de fenómenos como es la economía. Ya lo vimos con el inicio de la fuga masiva de empresas de Cataluña -incluso aquellas que se podían considerar casi identitarias para esta comunidad autónoma- y ayer lo volvimos a comprobar cuando el economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Maurice Obstfeld, anunció las previsiones económicas mundiales del organismo: pese a que el mundo crecerá este año un 3,9%, dos décimas más que las previsiones realizadas hace tres meses, España sólo lo hará un 2,4%, una décima menos. Evidentemente, los datos son buenos para nuestro país y están en consonancia con el ambiente de euforia global ante la perspectiva de haber entrado en una nueva época de crecimiento generalizado y equilibrado. Sin embargo, queda claro que el procés está lastrando la capacidad de España de regeneración económica. El propio Obstfeld lo dijo ayer de una forma meridianamente clara: "Definitivamente la situación en Cataluña explica la rebaja para 2018 pero el entorno exterior, sobre todo el optimismo sobre la eurozona, y los beneficios de las reformas recientes explican la mejora de perspectivas para 2019. Esperamos que la incertidumbre que rodea a España se reduzca y que se encuentre una forma de avanzar".

Sin embargo, el independentismo catalán parece no darse por aludido y sigue tensando una cuerda que, sobre todo, perjudicará a la tierra que dice defender. Ridícula resultan declaraciones como las realizadas recientemente por el diputado de ERC Gabriel Rufián, quien aseguró que los catalanes prefieren ser "pobres" con tal de ser independientes. Que un hijo de la emigración económica -aquella que marchó a Cataluña buscando la riqueza y bienestar que no conseguía en su tierra- haga este tipo de declaraciones nos indica hasta qué punto se ha perdido el juicio político en algunos sectores de esta comunidad autónoma. Como avisó ayer en un Foro Joly celebrado en Sevilla el presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI), Emilio Ontiveros, en los próximos tiempos, en Cataluña, observaremos daños económicos mayores que los advertidos hasta ahora.

El procés no ha sido sólo un dislate político, sino que pone en peligro una recuperación económica que es generalizada en el mundo entero. Los impulsores de tal aventura deberían reflexionar muy seriamente sobre este asunto.

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