Un empleo más estable en la sanidad andaluza

El Servicio Andaluz de Salud (SAS) y los sindicatos del sector han acordado, por fin, el calendario de los exámenes de las próximas ofertas de empleo público mediante el que se quiere consolidar a 25.000 trabajadores temporales de dicho organismo en todos sus niveles. Bienvenido sea el acuerdo. En primer lugar porque es un paso más en el apaciguamiento de la sanidad pública andaluza tras las turbulencias y mareas blancas por el malogrado proyecto de fusión de hospitales, que llevaron a la Consejería del ramo a una crisis de extrema gravedad que se saldó con la dimisión de un viceconsejero y del gerente del SAS, así como la sustitución del consejero Aquilino Alonso en una crisis de Gobierno. Pero también vemos positiva la medida por lo que tiene de justicia para los trabajadores de un organismo que, con todas las pegas lógicas que se le pueda poner, es un ejemplo de profesionalidad, de trabajo sacrificado y de buen hacer. Cierto es que, normalmente, el SAS sale en los titulares de los medios de comunicación cuando se ha cometido una negligencia médica, por eso queremos aprovechar hoy para reconocer una labor que no siempre es lo suficientemente explicada y valorada. Los extraordinarios números sobre los trasplantes de órganos en los hospitales andaluces difundidos recientemente son un ejemplo claro de lo que hablamos.

La consolidación de estos miles de trabajadores, además de ser un acto de justicia, reducirá la temporalidad del empleo en Andalucía, con el consiguiente impacto positivo en el consumo. Asimismo, repercutirá en la satisfacción de los propios trabajadores, algo que con seguridad mejorará aún más la atención a los ciudadanos.

Aparte habría que analizar con detenimiento la habitual creación de bolsas enormes de empleo público no consolidado en la Junta de Andalucía y en otras administraciones, como los ayuntamientos. Es cierto que el gran sector público andaluz no se puede nutrir sólo de funcionarios y otras figuras de gran estabilidad, por lo que hay que hacer contratos temporales para cubrir necesidades coyunturales. Sin embargo, estos contratos no deben crear precedentes que supongan algún tipo de ventaja sobre otros ciudadanos que, por los motivos que sean, también aspiran a trabajar en el sector público. Poco a poco hay que ir consolidando a los miles de trabajadores públicos que llevan años entregados a la Administración y cuya reubicación en el sector privado es ya prácticamente imposible, pero en el futuro hay que actuar de forma muy distinta a como se ha hecho hasta ahora.

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