Peligro de ruptura del Eje Atlántico

La llegada de Donald Trump a la Presidencia de EEUU ha llevado a las relaciones entre este país y Europa, el conocido como Eje Atlántico, a una crisis sin precedentes que amenaza, incluso, con una ruptura de consecuencias incalculables. No estamos ante un problema menor. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial y la derrota del fascismo, el Eje Atlántico ha sido fundamental en la defensa de la democracia y el libre mercado, primero contra el comunismo en los años de la Guerra Fría y, después, en los diferentes conflictos surgidos tras la caída del muro. Con sus muchas equivocaciones y desmesuras, esta alianza, de la que es hija la OTAN, ha sido fundamental para la supervivencia y expansión por todo el mundo de los valores democráticos. Sin embargo, el presidente Trump parece querer hacer tabla rasa y romper con una Europa cada vez más débil y cercada por mil problemas internos (Brexit, populismo, independentismos regionales, xenofobia y surgimiento de formas neoautoritarias). Con el mal estilo que le caracteriza, Trump -cuyo ascenso a la Casa Blanca está bajo la sospecha de haber sido impulsado desde Rusia- no ha parado de insultar y provocar a la UE, bien con amagos de guerras comerciales bien aplaudiendo la salida del Reino Unido. Sin embargo, más que sus bravuconadas, lo más grave han sido decisiones que han perjudicado gravemente, algunas iniciativas en las que Europa y el anterior presidente norteamericano, Barak Obama, habían puesto un especial empeño, como son el Tratado de París contra el cambio climático o el acuerdo con Irán para impedir la proliferación nuclear. En este sentido, no pueden ser más clarificadoras las palabras pronunciadas por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk: "Mirando las últimas decisiones del presidente Trump, uno podría pensar que, con amigos así, no hacen falta enemigos".

No hace falta recordar lo importante que es el Eje Atlántico para España. También para Andalucía, que acoge dos bases militares fundamentales para los intereses de ambas orillas del océano, Rota y Morón. En general, la defensa de Europa queda gravemente comprometida por una crisis que no tiene solución mientras la política exterior de EEUU dependa de un presidente imprevisible. La primera conclusión que se saca es que Europa debe reforzar sus estructuras comunes de defensa, algo difícil de conseguir en un continente cada vez más dividido y con un gasto militar muy bajo en comparación con otras potencias. La disolución del Eje Atlántico supondría un a auténtica catástrofe para la Unión Europea.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios