Duro varapalo para la Justicia española

La decisión de la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein de descartar el delito de rebelión en la petición de extradición a nuestro país del ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, supone un importante contratiempo en la causa abierta por la Justicia española contra los principales responsables del procés. En contra del criterio de la Fiscalía alemana, el tribunal germano considera que la imputación del delito de rebelión es "inadmisible" y no puede equipararse al de "alta traición" (recogido en el ordenamiento jurídico alemán) porque no cumple el requisito de "violencia". Las razones expuestas por el magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, en el auto enviado a Alemania no han convencido a unos jueces que han considerado que el uso de la violencia no está en absoluto probado.

Sin embargo, y reconociendo el varapalo que la decisión de la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein ha supuesto para la posición oficial española -tanto del poder Ejecutivo como del Judicial-, tampoco se puede interpretar lo sucedido como una exculpación absoluta de Carles Puigdemont, como ayer intentaban hacer creer unos exultantes líderes independentistas y sus voceros mediáticos. De hecho, al ex presidente de la Generalitat se le deja en libertad bajo una fianza nada desdeñable de 75.000 euros mientras el tribunal estudia su entrega a España por malversación. Ahora, hay división de opiniones sobre si está en manos de la Justicia española renunciar a la euroorden de detención de Puigdemont y juzgarlo en rebeldía. En cualquier caso, de lo que no hay duda es de que la causa abierta a los líderes del procés se complica tremendamente y que, en los próximos días, asistiremos a nuevas y sustanciosas noticias. Será difícil, si no imposible, juzgar al jefe de la supuesta trama por una simple malversación -un delito que ni siquiera conlleva la cárcel- mientras que sus subalternos son acusados de algo tan grave como una rebelión.

Aparte están las lecturas políticas. En unos momentos en los que la causa independentista se encontraba prácticamente derrotada, la decisión del tribunal alemán supone un balón de oxígeno para los secesionistas, y le da un clavo al que agarrarse para justificar sus acciones. Muchos intentarán hacer ver a la opinión pública que el paso dado por la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein es una absolución de facto del procés. Nada más lejos de la verdad, pero no vivimos tiempos en los que la realidad sea un factor decisivo en las decisiones políticas.

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