Editorial

Cada vez más jóvenes

LA cocaína es la droga cuyo consumo más se ha incrementado en los últimos años en Andalucía, según los datos recogidos en el estudio La población andaluza ante las drogas que presentó días atrás la consejera de Igualdad y Bienestar Social de la Junta, Micaela Navarro. El informe ratifica que el consumo de esta sustancia no ha dejado de aumentar en Andalucía, al igual que en España, desde finales de los años noventa. Actualmente es la segunda droga ilegal más extendida, después del cannabis, y un 8% de la población andaluza de entre 12 y 64 años ha tomado en alguna ocasión coca en polvo. Igualmente han subido el uso del cannabis -lo más consumido, excepción hecha del tabaco y el alcohol-, el éxtasis y los alucinógenos. Por el contrario, la heroína se mantiene estable después de su fuerte descenso desde hace diez años, cuando estaba vinculada a la marginalidad y la delincuencia y proporcionaba la imagen más desolada de la degradación que produce la drogadicción. Quizás lo más significativo de este informe es la constatación de que continúa bajando la edad de inicio en el consumo de drogas. En la cocaína la edad media está en los 18,6 años, y en el hachís, en los 17,2. Esto constituye un grave problema, sólo matizado por el hecho de que aumenta paralelamente el número de jóvenes que reconocen su adicción y solicitan ayuda para desengancharse. Hay que dotarse de todos los mecanismos y centros necesarios para que esta ayuda sea rápida y eficaz, al tiempo que no se debe bajar la guardia en la persecución del narcotráfico, perseverando en los éxitos policiales y judiciales conseguidos en los últimos tiempos. Como hemos explicado en más de una ocasión, estas actuaciones deben complementarse con una política de prevención en los hogares y en los centros educativos y de ocio. Se trata de articular una política, que siempre quedará corta, para evitar en todo lo posible que los jóvenes, por curiosidad, ignorancia o lealtad de pandilla, caigan bajo el poder de unas sustancias que prometen placer y diversión, pero esconden un equipaje de enfermedad, sufrimiento y muerte.

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