C ON música la vida parece más llevadera. Puede llegar a embriagar y a seducir (¿Cómo olvidar que Kundera o Murakami la utilizasen como inspiración para sus grandes obras literarias?). A pesar del arrinconamiento en que la última ley educativa la ha dejado, debe reconocerse su función para expresarse, propiciar recuerdos o invocar presencias. Pero hay músicas y músicas.

De un tiempo a esta parte, si sintoniza cadenas musicales, seguro que conocerá a un tal Maluma cantando "Siempre me dan lo que quiero, chingan cuando yo les digo". O a Balvín que entona "Con las fotos que tú subes, y yo muriéndome por ser el que te calienta en las noches". Y así, adolescentes, y menos adolescentes, se van aficionando a este ritmo sensual y sugerente, de nombre reguetón, cuyas letras vienen a dejar claro que el macho es el macho y que, por el hecho de serlo, es el que establece las reglas en el juego del sexo y de la seducción.

En cualquier bar, puede encontrarse con Ricky Martin entonando el "Si tu boca quiere beso y tu cuerpo quiere de eso, lo arreglamos" o a Nicky Jam vociferando: "Te caliento más, más y más"… Y es que el reguetón, originario de América Latina, y extendiéndose rápidamente, va conquistado a los jóvenes españoles. Esto no tendría mayor importancia si no fuese porque, peligrosamente, se va convirtiendo en una cultura. Una cultura que enaltece el dominio del varón que perrea con la mujer.

Y ahora, en este contexto, padres y educadores, convenzan a los niños de Secundaria del valor del respeto mutuo en las relaciones sexuales, persuadan a los chavales y chavalas de que en todos los órdenes de la vida, también en el sexo, las mujeres y los hombres son iguales en derechos y en deberes… Háblenles del valor de la igualdad. Pero cuando los adolescentes terminen sus clases, se irán a casa oyendo en su Smartphone el "Pase lo que pase, te esperaré, porque aquí en mi cuarto extraño tu piel" y buscará en las redes la última canción de Justin Bieber, que se ha apuntado también a la moda (por si eran pocos).

La música del reguetón es insinuante e invita al baile, pero la mayoría de sus letras huelen a machismo del rancio. El que su ritmo sea atractivo y seductor no justifica reírle las gracias a ese tal Flow, cuya última canción lleva por título Bien puta. Ha costado mucho conseguir logros en la igualdad de sexos. Por ello, todo lo que la obstaculice, debe ser alejado y todo lo que hiera la dignidad del hombre, o de la mujer, condenado.

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