Antonio Mancheño

El ejemplo Iturralde

Voy al fútbol. Recre y Madrid. Césped del Colombino. David y Goliat bajo el morbo de veinte mil voces. Eso sí, sin honda que llevarse a la mano para que el gran Real, sufra inquietud. Todo bajo control.

Un 'referee' que se signa Iturralde y un linier, que se intitula 'Rafa por tu madre', bastaron para desarbolar las ansias del Decano que plantó cara al monstruo de abayaldes euros y navajazo en ristre, federativo. Y usted y yo, incautos aficionados, dándole a la alegría por montera y a la esperanza por sorpresa, mientras que los 'merengues' urden un pastelazo entre los ojos del Tinto y el Odiel.

Robo por verdiales de un 'árbitro' muflón y un juez de línea, divo, que uno y otro se miran y remiran hasta tocar el arpa del escándalo y encabritar al 'pito' suavizante y juzgador pelotero.

Trance por el Estadio que no es ajeno a Huelva, cual Iturralde, Azadón del desastre vespertino, donde todo es 'tarjeta' enrarecida y necia, para ubicar el horizonte onubensista en la escoriaza de las Andalucías.

Allí, fuera de juego, donde el AVE seduce y se desmiente en Alta Velocidad para reconvertirse en otro ánade -pájaro yogüí- que torna en lanzadera y mercancías, antes que en progresismo cutre de un Ministerio que 'fomenta', la inhabilitación y el desmerecimiento, por que el 'agravio' es cosa ya sabida y asumida con aplomo y vileza. Somos un pueblo adocenado y servilista.

Donde reluce el 'área' de peligro, están trinando los sabelotodos para que el juego sea un mutis, una apariencia y Huelva, bajo la lupa del Estado, busque al ratón y al gato, cuando el gato, caza ratones por torres virtuales de alturas insondables y 'plantas' magnificientes en socavones marismeños, que así se nos bendice el futurismo y los gnomos huelvenses, tragan lo que les echen.

Dentro del 'campo', vale todo, incluso la sonora pitada al de 'negro' que usa disfraz político y promete, cual lujurioso Chaves, que 'nunca' habrá autovía Huelva-Cádiz, bajo el dictamen de un terso pucherazo que se escancia en Doñana, después de treinta años de postizos y pescozones. Los linces tienen futuro asegurado, e incluso, intensifican por las 'bandas' su entrada más sonora, elevando los 'puentes' que maravillarán al mundialismo y nos desvirgarán de la ignorancia en el cerocerismo 'choquerista'. Es como una consigna que por siglos sabemos de memoria y la reverenciamos en cuanto, uno de los 'madriles', se pronuncia una 'ese' y nos desvela, la auténtica raíz del 'pelo de la dehesa'.

Vuelta a empezar y a cavilar si para el 2020 o el 2100, según Chaves, seremos avanzadilla en trenes, si el aeródromo pasará de las musas hasta el aterrizaje, si el colapso costero dejará subsistir el 'agujero negro' del turismo, si el agua inundará la tierra infértil del Andévalo y el 'polo' se empolvará la tez de su demencia.

Esta es, señoras y señores, la Huelva de Iturralde. Trencilla iscariote y chungo que nos torea de un 'bajonazo' con arte de Silverio.

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