Editorial

Internautas y creadores

NO se va a cerrar ninguna web". Con esta escueta y rotunda declaración quiso zanjar el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la enorme polémica levantada por una de las medidas del anteproyecto de Ley de Economía Sostenible que él mismo defendió en el Congreso el pasado miércoles. Se trata de la voluntad del Ministerio de Cultura de crear una comisión gubernamental con potestad para cerrar sitios de internet que facilitan la descarga de contenidos de forma generalizada y sin que sus promotores y usuarios abonen cantidad alguna por el disfrute de la música, el cine y otros contenidos a los que acceden. Con su declaración Zapatero desautoriza a la titular de Cultura, Ángeles González-Sinde, que sólo horas antes seguía defendiendo la norma del anteproyecto ante una representación de airados internautas que ella misma había escogido para explicarse. No es difícil compartir la preocupación de la ministra por la práctica de pirateo masivo que se realiza sobre muchos productos culturales, organizada por empresas que se lucran de ello aprovechándose de las nuevas tecnologías y del impulso por la gratuidad que los ciudadanos no paran de desarrollar. Más complicado resulta, por el contrario, estar de acuerdo con la medida que González-Sinde ha pretendido poner en marcha para combatir este fenómeno. Además de complicado, dudosamente legal. Es imposible, salvo que vayamos hacia un Estado policial, permitir que los gobernantes de una democracia sean autorizados a cerrar una web de internet, como se hace en las dictaduras con los medios de comunicación que no complacen a las autoridades totalitarias. Las sospechas de un uso fraudulento de la Red para la descarga de contenidos sometidos a los derechos de autor no pueden sino conducir a poner los casos a disposición de la autoridad judicial para que sea ella, y sólo ella, la que decida cómo se ha de proceder, incluyendo la posibilidad de decretar el cierre. Hay que encontrar una fórmula que atienda las reivindicaciones de los creadores culturales y de los internautas sin ceder del todo a los intereses de uno solo de estos colectivos.

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