Paso cambiado

Javier Chaparro

Disculpas

EL DIRECTOR de un periódico en el que trabajé sostenía con razón que los periodistas sabemos dónde poner un punto o una coma en una noticia para narrar un hecho sin describirlo de forma expresa o poner en boca de alguien unas palabras que en realidad no ha pronunciado. Un ejemplo: "¿Juan Guerra es un chorizo y su hermano Alfonso su cómplice?", pregunta. Respuesta del entrevistado: "Bueno, es una manera de decirlo". El titular de la entrevista en el periódico (de la competencia) al día siguiente: "Fulano de tal: Juan Guerra es un chorizo y Alfonso su cómplice". La información es ese material de trabajo súmamente sensible y frágil con el trabajamos los periodistas, a sabiendas siempre de que la forma en que lo presentemos será probablemente percibida por cada uno de nuestros lectores de una manera distinta. A veces no es así. "Muere la niña de tres años que fue agredida por el novio de su madre en Tenerife" tituló el pasado sábado este periódico en páginas interiores, acompañando la información con una foto del individuo en cuestión. No hubo interpretación posible. Fue detenido y condenado de inmediato, por nosotros y otros medios de comunicación. No cabe refugiarse en la excusa de las prisas ni en el informe médico que confundió unas erupciones alérgicas con unas quemaduras y que halló evidencias de una inexistente violación. Debemos pedir disculpas ante el imputado, su familia y los lectores. Y comprometernos a poner más celo en nuestra labor. Hemos tenido una semana para reflexionar y no sé si me repugna más la voz del tipo que con un micrófono en la mano jaleaba a los presentes para que incriminasen con gritos de "asesino" al detenido camino de la comisaría -otra vez, esa impúdica exhibición de los imputados ante las cámaras, como trofeos de caza-, la entrevista telefónica realizada por una emisora a este hombre atiborrado de sedantes -la presa transmutada en víctima-, las supuestas torturas sufridas -amenazas y gritos mientras le mostraban las fotos del cadáver de la pequeña tras la autopsia- o la insensibilidad de las autoridades exculpándose por la distribución del citado informe médico. "Echemos otra palada de pienso al sistema", se decía el periodista de La Hoguera de las Vanidades, la obra maestra de Wolfe.

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