Saque de banda

Deuda, política y futuro

En el año 1980 la deuda pública española era del 16% sobre el PIB. Diez años más tarde del 42%. En 2000 pasó al 58%. En 2010 el 60%. A día de hoy, datos de febrero de 2017, nuestra deuda pública sobre PIB supera ya el 100%.

Para que se hagan una idea, si esto pasara en una empresa, es decir, si una sociedad debiera al banco el importe de su facturación anual, tengan por descontado que el banco intervendría la empresa.

En la deuda de los estados el límite está en la banda entre el 135 y el 145% de deuda sobre PIB, pero cuando se alcanzan esos niveles, se acabó. Los mercados cierran el grifo de la financiación por el riesgo de impago.

Lo peor de nuestra deuda pública es que la utilizamos para el gasto público y corriente del Estado, pero no en inversiones capaces de generar activos rentables que superen la inversión. Nuestra economía no da para eso. Además somos un país grande desde el punto de vista poblacional y en consecuencia con unos gastos sociales elevados. No somos Grecia; en consecuencia, las derivadas serían mucho peores.

Alemania tiene una deuda sobre PIB del 67%, y Francia -gran problema para la Unión Europea- rozando el 100%. La italiana es del 132%.

Alemania sola no puede tirar de Europa.

Aunque es verdad que Estados Unidos tiene una deuda que roza el 100% y Japón del 240% sobre el Producto Interior Bruto, en el primer caso el dólar como moneda de referencia otorga a Estados Unidos una capacidad casi ilimitada de endeudamiento y en el caso japonés su deuda la tiene casi exclusivamente con acreedores internos y la economía nipona dispone de una hiperflexibilidad monetaria.

Pinta mal. Europa empieza a jugarse mucho en las primarias francesas. La deriva socio-política puede acelerar, en el caso de concretarse, el final de una época que comenzó tras el final de la Segunda Guerra Mundial.

En el caso de una ruptura del euro la devaluación respecto a la peseta ya está calculada; entre un 40 y un 55%.

Conviene ser precavidos e invertir en valores refugio.

Y sobre todas las cosas, mucha, mucha atención a las elecciones francesas.

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