La naveta

Eduardo j. sugrañes

El patrimonio más importante

En los días de Semana Santa que están marcados por la lluvia, es fácil escuchar como el motivo más claro para no hacer la salida procesional y posterior estación de penitencia es que se trata de una medida que se toma para proteger el bien patrimonial más importante de la cofradía que son sus hermanos.

Es una respuesta muy adecuada, aunque solo se hable del patrimonio humano de las cofradías cuando tenemos días de lluvia. Una vez al año y, afortunadamente, no llueve todos los años.

Estaría bien considerar ese patrimonio humano de las cofradías como una realidad durante todo el año, al que hay que proteger y cuidar; porque, en definitiva, nombran a las juntas de gobierno, aunque en muchos casos es como la política, que una vez elegidos se olvidan de sus votantes. Pero volvamos al patrimonio humano de nuestras cofradías.

El Consejo de Hermandades de Semana Santa cuando habla de cofrades lo eleva unas 30.000 personas, una cifra muy importante a la hora de sugerir la colaboración de instituciones.

Lo importante es tener en cuenta que hay que cuidar la nómina de hermano y, en lo que concierne a las salidas procesionales, hay que desear que no tengan que lamentar ningún tipo de incidente como puede ser el acarreado por el agua. Igualmente debe preocupar de este patrimonio el que se encuentra bajo los pasos. Me refiero a los seguros de costaleros nominales para los días de ensayos, la salida procesional y el traslado. No sabemos muy bien cómo se hacen, pues hay capataces a los que no hay quien le coja el cuadrante de ensayos. Nadie debe olvidar que lo que realizan es un trabajo físico que comporta algunos riesgos.

¿Se preocupan las cofradías de tener un seguro de responsabilidad civil para los cortejos procesionales? ¿Están asegurados los hermanos que conforman la salida procesional? ¿Los hermanos que realizan tareas cuasi profesionales como es la mayordomía o priostía (según el caso), están asegurados? ¿Qué pasaría con una mala caída?

Igualmente hay que preocuparse por quiénes se meten debajo de los pasos, no solo de su edad, sino sus cualidades físicas. No dar prioridad a llenar los pasos o sacarlos muy cortito de personal. La cuestión de la seguridad también debe preocupar y se están dando pasos para que haya una mayor garantía de los cortejos en la calle. Esto ha concitado algún revuelo, pero la verdad es que la situación del tiempo en el que vivimos es muy distinto a otras épocas y la masificación que se ve en la calle hace necesaria que las fuerzas y cuerpos de seguridad dediquen su tiempo a conocer los entresijos de las cofradías y los cortejos procesionales. Entre otras cosas porque ellos sí saben lo que son manifestaciones en la calle, más incluso que el más versado diputado mayor de gobierno. Sin caer en alarmismos es bueno aceptar con normalidad estas nuevas medidas y consejos de seguridad que se están haciendo llegar a las hermandades desde la Policía Nacional y Local.

En esto todos ganamos, como qué hacer en una desbandada por algún tumulto. Cómo proteger a los más pequeños, para los que hay hermandades que piensan en un elemento identificativo.

Otras situaciones en las que se ven inmersas las cofradías es aun cuando la lluvia hace acto de presencia en plena procesión. Más allá de preocuparse de salir corriendo para refugiar los pasos, hay que tener en cuenta que en una de esas carreras puede ocurrir algún grave percance, con nuestros costaleros o con un cuerpo de nazarenos roto. Vemos entonces a capataces nerviosos y chillando, a diputados corriendo por los tramos. La lluvia no debe asustar y como es tan reiterada en estos últimos años hay que tomarla con más normalidad. Es necesario el compromiso de conocer cómo actuar y en eso no está la policía, sino las hermandades preocupadas en verdad por el patrimonio más importante que son sus hermanos. Lo importante no es correr para poner a resguardo un paso o unos bordados, que protegidos en ese momento con unos plásticos -que nunca se llevan- ayudarían a que todo se hiciera con más normalidad y menos prisas.

Claro que sí hay que pensar en los seguros, aunque los gastos se incremente y merme lo que se destina al patrimonio de enseres. No olviden lo que se dice a boca llena: el patrimonio más importante es el de los hermanos.

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