J.M. Lugardo

Una copa del rey anticuada

El sistema actual del torneo nacional sigue siendo un auténtico despropósito

Ojalá no se olvide, ni se nuble la razón, tras lo acontecido en esta ronda de la Copa del Rey, que el sistema del torneo nacional sigue siendo un auténtico despropósito. Un camino de flores para los más poderosos del país y un laberinto para el resto. El torneo menor de nuestra tierra sólo sirve para llenar las arcas de los más pobres, que a veces incluso ni eso. Ya no se ven estrellas jugar en campos estrechos y desaliñados. En campos donde el hormigón de los asientos respira fútbol añejo y rancio. A fin de cuentas, fútbol de verdad. Que los grandes equipos entren en 1/16 de final no es más que un atraco al espectáculo del fútbol, que gracias y solo gracias, se convierte en pasión cuando ocurren cosas como las de Anoeta, San Mamés o el Benito Villamarín durante esta semana. A la imaginación cada año que pasa le cuesta más recordar aquellos torneos épicos en los que equipos como el Novelda o el Figueres hicieron auténticas barbaridades que todavía perviven. Sin embargo, el invento de las eliminatorias a doble partido no es más que un engaño o una excusa para preferir ver torneos nacionales de otros países europeos. ¡Cuánto nos falta por aprender de Inglaterra! Existirá un debate acerca de la mejor liga del mundo o dónde juegan los mejores jugadores. Hasta ahí, estupendo. Pero hasta que no llenemos los estadios en cualquier época del año, no es lógico poner el fútbol español por las nubes, cuando ni siquiera se toman decisiones con los pies en el suelo. La Copa del Rey actual es una muestra clara de lo que es el antifútbol, antiespectáculo, y la antijusticia futbolística. Es hora de que cojan el toro por los cuernos y se sienten los encargados de organizar un torneo decente y atractivo para todos porque a fin de cuentas el entretenimiento frente al televisor o en un estadio no tiene mucha más fortaleza. Hinchas de los equipos grandes podrán defender un sistema en el que un Segunda B gane a su club a doble partido. Aún así yo firmaría hacer el ridículo a partido único como antaño.

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