Pedro J. Morcillo azcárate

Presumiendo entre varales

Cuando este artículo vea la luz será Lunes de Pentecostés y la excelsa Reina de las Marismas estará pisando las arenas de la aldea almonteña. Atrás quedaron los caminos, las despedidas de los simpecados en los pueblos y ciudades. Atrás también quedaron los ratos del camino, tanto los silencios entre el polvo como los cantes y las oraciones en los momentos de descanso. Ya por fin se llegó a la aldea y los peregrinos vieron a lo lejos dibujada en el cielo la inconfundible silueta de la espadaña que corona la concha que hace de atrio del Santuario. Ya se llegó a la reja, y ya las lágrimas corrieron por las mejillas de aquellos que un año más pudieron llegar hasta sus plantas.

Pasó también el día de presentarse ante Ella con las mejores galas, pasaron los momentos de convivencia, de charlas y encuentros en el porche, de bailes en el patio y de paseos por las calles de la aldea, ya se encendieron muchas velas y fueron muchos momentos en los que nos acercamos a laermita a estar otro rato contigo. El Real del Rocío volvió a convertirse en una maravillosa basílica donde celebrar la gloria de la venida del Espíritu Santo en forma de Paloma Blanca.

Y es que la vida pasa y cuando menos nos lo esperamos, aquellos días con los que soñamos durante todo el año se nos escapan casi sin darnos cuenta. Pero siempre queda lo mejor para el final, siempre llega ese momento en El Rocío donde el tiempo se detiene de verdad, el instante más soñado por los hijos de la Madre de Dios. "El lunes por la mañana saldrá, presumiendo entre varales".

Almonte volvió a obrar el milagro, su Simpecado llegó al término del rosario y se postró ante Ella, y a partir de ahí comienza la bendita locura de su procesión por las calles de la aldea. Locura de amor hacia la Madre de Dios, locura de millones de personas que la llevan todo el año en el corazón, sean de donde sean, porque la Virgen del Rocío está presente en cada rincón del mundo donde hay un rociero, Ella es verdaderamente la Madre de Dios por ser universal su devoción, y universal es su devoción gracias a la generosidad del pueblo de Almonte que la muestra al mundo entero para que todos nos sintamos hijos de Ella.

Gracias Almonte, gracias un año más por una nueva romería y una nueva gloriosa procesión de la Virgen del Rocío.

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