La Platea

Juanma G. Anes

Dentro del laberinto

Cada vez se antoja más complicado poder analizar una semana en la vida del Decano sin caer en una redundancia extrema así que, si lo hago -temo que así será-, ruego sean condescendientes y me disculpen. Desde que se desactivó ese explosivo en forma de embargo que nos amenazó, durante tantos años, con dinamitarlo todo, el equipo no ha podido hacerlo peor y lo malo -siendo ya horroroso- no es caer en cada batalla, sino provocar que tus propios soldados te den la espalda. Y la grada, con razón, ya no aguanta ni media más.

Podríamos hablar de tantos factores culpables de este quilombo (que hay buenos jugadores pero no hay equipo, que el gran fiasco ha sido la elección de los entrenadores -¿seguro nos vamos a quedar en tres?-, que si la carencia de material en ciertos puestos, que si el desprecio a todo lo casero frente a todo lo foráneo -¿de verdad Víctor Barroso no tiene hueco en este equipo?-...) El caso es que ya, de tantas vueltas, siempre se retorna a la casilla de salida, ésa donde pone desesperación y a la que el recreativismo se ha abonado sin comerlo ni beberlo. Porque aquí, señor Carazo, no saltan los nervios por generación espontánea, sino porque el batacazo se ve venir y porque estar como estamos hoy ya es un fracaso inconmensurable. Que el mudo López le mande transmitir tranquilidad (como si a estas alturas se pudiera inculcar eso al personal) está muy bien, pero quizás lo que se necesita es un sargento de hierro experimentado de una santa vez. Hoy aún no estamos en descenso. Hoy aún hay tiempo. Veremos si éste no nos come al final.

Igual este fin de semana otro churricentro nos da los tres puntos y respiramos un pelín más tranquilos; quizás ganemos bien, o merezcamos ganar pero entre el árbitro y la mala puntería perdamos… o puede que hagamos otro partido lamentable, indigno del escudo y del esfuerzo hecho por tanta gente, sin el que hoy el club no existiría, y la clasificación nos asfixie del todo. Cualquiera sabe. Lo que ya sabemos es que estos jugadores solos no son capaces de sacarnos del lodo. Vayan preparando los remos, que parece que van a hacer falta otra vez.

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