marco antonio molín

Clarinetes para un palio

La música cofrade adquiere otros mimbres cuando se escucha puertas adentro, cuando no suena en medio de la calle durante la procesión. El segundo concierto del Primer ciclo de Música sacra y cofrade de la Fundación Cajasol consistió en marchas procesionales para formato camerístico. Velada magnífica a cargo de Camerata Recital, un quinteto de clarinetes que abordó obras tan conocidas como Amargura, Virgen del Valle y Jesús de las Penas. Cierto es que en una reducción de partitura se pierde color, como el timbre de oboes, fagotes y trombones además de la percusión; sin embargo, el conjunto consiguió una armonía compacta y brillante, lo que permitía apreciar a la perfección el sentido musical de estas obras. El concierto de marchas a cargo del quinteto convenció. Y cuando la partitura se diversificaba con juegos de intervalos y variados contrapuntos, se producía esa experiencia prodigiosa de la música en vivo y en directo.

Nombramos en primer lugar Jesús de las Penas: su precioso inicio de notas entrecortadas que describen la angustia generaron un discurso impecable, de sobresalientes matices. Óptima también Virgen del Valle, cuyo lúgubre mi bemol mayor de arranque deparó un fraseo lleno de drama, a veces sostenido por un solo clarinetista para luego el quinteto regular los planos sonoros, de un mezzoforte a un mezzopiano hasta llegar a un piano cual remanso.

Como detalles, el motivo de dos clarinetes por terceras y textura de contrapunto en Saetas; el episodio en si bemol mayor de Amargura y un atrayente primer episodio solista e intermedio pasaje en sol mayor de Macarena. Agradó el tema principal tocado por el clarinete bajo en Aquí, Manuel.

Había en algunos pasajes el inconveniente de volúmenes saturados por unísonos en sobreagudo que aunque estaban afinados resultaban impropios en el arreglo. Fue audaz el sol sobreagudo que hizo un solista en la última obra.

No entendemos por qué música tan célebre e interpretada con tanta calidad no contara con una estimable asistencia, que no llegaba ni a la sexta parte del aforo. Acostumbrarse a escuchar marchas en estos formatos abre nuevos campos en el mundo cofrade.

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