A vueltas con la Leyenda Negra

  • El sello El Paseo reedita 'Los orígenes de la Leyenda Negra', de Sverker Arnoldsson

El cúmulo de inexactitudes, falsedades y medias verdades que, con carácter propagandístico, se ha esgrimido contra la histórica hegemonía española se ha denominado Leyenda Negra, calificada por el hispanista sueco Sverker Arnoldsson (1908-1959) como "la mayor alucinación colectiva de Occidente". Arnoldsson acuñó esa definición en su estudio Los orígenes de la Leyenda Negra, que se publicó en España en 1960, un año después de su muerte, y que ahora, por su determinante valor histórico, reedita la editorial sevillana editorial El Paseo, con prólogo de la historiadora María Elvira Roca Barea, autora de Imperiofobia y Leyenda Negra, un auténtico best- seller que acumula 18 ediciones en el último año y medio.

En este prólogo, Roca Barea recuerda que la Leyenda Negra "existió no sólo en las tierras del protestantismo, sino también dentro del mundo católico e incluso en el seno del Imperio español". Según la profesora, el investigador sueco "fue consciente de la extraordinaria magnitud de la deformación histórica" que supuso la Leyenda Negra. Además de ubicar el origen de la misma en Italia -la primera expansión imperial de España es aragonesa y se produjo hacia el Mediterráneo-, la novedad aportada por Arnoldsson es "la superación del absurdo reduccionismo que da por supuesto que los imperios suponen necesariamente una suerte de depredación destructiva para las regiones que se incorporan" a los mismos.

Entre los argumentos favorables señalados por Arnoldsson están los crecimientos demográficos, la mejora de las infraestructuras y la organización administrativa. El historiador concluyó, con respecto a los relatos difundidos sobre el Imperio español, que "los historiadores estuvieron más atentos a la literatura y los textos propagandísticos antiespañoles que a los documentos y los datos referidos a la economía o la organización de la cosa pública". El hispanista sueco, que vivió durante una temporada en España en 1954, bromeó una vez al reconocer que, de tener que enfrentarse su obra a "los vestigios" de la Leyenda Negra, hubiera sido "un combate digno del Caballero de La Mancha".

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