El tren de los insurgentes

Multicines Al Andalus Punta Umbría.- Producción: Corea del Sur, Estados Unidos y Francia, 2013.- T.O.: 'Snowpiercer'.- Duración: 126 minutos.- Dirección: Bong Joon-ho.- Guión: Kelly Masterson y Bong Joon-ho.- Fotografía: Kyung-pyo Hong.- Música: Marco Beltrami.- Montaje: Steve M. Choe.- Intérpretes: Tilda Swinton, Kang-he Song, Jamie Bell, Alson Pill, Chris Evans, John Hurt, Alison Pill, Ed Harris, Luke Pasqualino, Steve Park, Adnan Haskovic

Los buenos cinéfilos saben que el director surcoreano Bong Joon-ho ha logrado una notable consideración y celebridad desde el éxito de su fantástica The host (2006). De ahí que haya sido acogida con expectación esta adaptación de tres novelas gráficas, iniciadas en 1984 con L´Échappe de los franceses Jacques Loeb, Jean Marc Rochette y Benjamin Leggrand Le transperceneige. De nuevo un planteamiento distópico ante un futuro incierto y amenazador pone en marcha una aventura que en costes de producción cinematográfica, unos treinta millones de euros, es el más elevado que se ha empleado en una película en su país. Apadrinando la producción está Chan-Woo Park, el gran director surcoreano.

En un ámbito oscuro y apocalíptico los últimos supervivientes de una glaciación provocada por el hombre en su empeño de evitar el calentamiento de la Tierra en 2031, tras el fracaso del experimento, consiguen llegar no sin grandes esfuerzos hasta Piercer Snow (Rompe Nieves), un tren sin destino final que avanza bajo tierra alrededor del mundo merced a un motor en continuo movimiento que no puede detener su marcha. Si bien todos tratan de sobrevivir en un entorno enloquecedor, las adversas condiciones les crean continuas dificultades.

Es evidente que en este ámbito limitado, un microcosmos infernal, obsesivo y cruel, Bong Joon-ho, que dirige así su primera película en inglés, retrata a la sociedad de nuestro tiempo y como muestra de ello es que mientras en los primeros vagones los viajeros disfrutan de toda suerte de privilegios, los de los últimos sufren todo tipo de calamidades, hambre, frío, marginación… El film se convierte en un claro exponente de las estructuras de clases donde se suscitan enfrentamientos, odios, rencores, prejuicios, ilusiones, esperanzas, ventajas para unos e impedimentos para otros. Y también relaciones de amor y de amistad.

En esta devastadora visión del futuro el realizador ha contado con un guión prometedor en principio pero que a medida que avanza la narración, tal vez demasiado extensa, propende a la reiteración y la falta de fluidez se hace notar en el ritmo del discurso. Sin embargo los cambios de tono consiguen en muchas ocasiones mantener el interés del espectador. El director ha sabido con virtuosa habilidad conjugar los más notables elementos de la ciencia ficción tradicional y de la tragedia clásica.

Otros elementos destacables, en este caso en el orden personal, los componen el protagonista Chris Evans; el magnífico diseño de producción de Stefan Kovacik, la soberbia fotografía de Kyung-Pyo Hong y la composición musical de Marco Beltrami que una vez más nos impresiona. Todo ello en un contenido bastante trágico e inquietante pero en el que no faltan ciertos rasgos de humor que alejan fugazmente el peso ominoso del drama. Sorprendentemente a los cinco días la película ha salido de cartel.

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